2 jun. 2010

Capítulo 10


No tendría que haberle gritado de esta manera… ¿A ver…? Sí, parece que me ha hecho caso. Parece que no está ahí. Allá va, de vuelta a Edimburgo… ¿Pero por qué ha tenido que empezar a cantar ahora, hoy, precisamente esta canción…?
Ir a otros Capítulos Aquí

34 comentarios:

Inma Vinuesa dijo...

Guau, tengo que leerlo otra vez para comentarlo.
Amando que velocidad, tengo que leerlo otra vez.
Mañana te prometo que con calma te digo todo lo que me ha despertado tu capítulo.
Eres una pasada escribiendo.
Besos Inma

Amando Carabias María dijo...

Muchas gracias por tus palabras. A la espera de vuestras palabras.

Marcos Alonso dijo...

Por poquito, por poquito no logré leer anoche tu capítulo, se me olvidó lo de una hora menos y una hora más.

La primera impresión que tengo, aún debo que releerlo más veces para saborear todos los matices, es que estabas sediento. Esa sed por escribir la pagas con la pobre Sophie que se pone a cien cuando entra en el bosque. Creo que a todos nos pasaría, el miedo, el recuerdo y el deseo de descubrir acelera la mente como si fuese una centrifugadora. En ella se mezcla el pasado y el presente; Eddy y Carlos, de éste último, Sohie, nos confiesa su atracción por él. Esta chica se guarda muchas cartas, que ni siquiera desvela a Déborah, parece que nuestra investigadora no muestra grandes aptitudes (a ver si te traes a tu detective y Ana el suyo, porque lo que es esta pobre...); y hablando de cartas, ya tenemos una carta más, un misterio, otra incognita que sumar a la desaparición de los Mathews y sus secretos; los callejones del pasado y del presente; las pesadillas de Sophie, además de descubrir el carácter y la personalidad de los personajes. En fin, cada vez, y creo que nos pasa a todos, después de desayunarnos con un delicioso capítulo, como éste, nos volvemos a quedar con hambre y nos desesperamos al pensar que no volveremos a comer hasta el domingo próximo!

Enhorabuena Amando, has sabido moverte como pez en el agua por los entrecijos mentales de nuestra complicada protagonista, con tu particular y fino estilo.

Ahora nos toca temblar. Y es que no nos podemos fiar de FranCo, seguro que hará una de las suyas, si no recuerden como nos masturbó a la despelotada y autista Sophie ante el asombro de los edimburgueses una noche de invierno.

Amando Carabias María dijo...

Lo cierto es que Dácil me lo entregó en bandeja. La entrada en un bosque era una metáfora perfecta, casi una invitación, por no decir, orden, para dedicarme a bucear en el interior de Sophie, para intentar descubrir un poco de su personalidad, de los avatares que le han llevado al punto donde está. Como un bosque, su corazón, su mente es una maraña de senderos, una tupida red de recuerdos y sensaciones, de voces que le llegan desde fuera. Parece claro que tiene un objetivo en esta fase de su vida: localizar a sus padres. Según ella, por lo menos, continúan vivos, pero nadie lo sabe aún. No es que haya conseguido mucho, pero algo es algo.
Sobre Déborah no estaría tan seguro, quizá sepa más, pero quizá no le interesa.
Si al final acaban viniendo a Granada, quizá se pueda negociar con del Río, aunque últimamente está muy ocupado en Euritmia con otros asuntos...
Muchas gracias por tus palabras, y por tu análisis. Es una de las partes más jugosas de este proyecto que cada día me ilusiona más, leer tus comentarios sobre cada capítulo.
(Tendríamos que hablar con el Gobierno para que unificara los horarios o algo, que a mí me tienen que sujetar los párpados con pinzas...).

Mercedes dijo...

Vamos conociendo a Sophie, su personalidad y parte de su pasado, pero la tragedia que la persigue sigue siendo una incógnita; aparte de saber que tiene que ver con la desaparición de sus padres y que Eddy conoce su secreto, incluso leyó la misteriosa carta de ¿su madre?, todo el pasado de la protagonista sigue siendo un misterio que aumenta por capítulos. Y Déborah, ¿qué es lo que se supone que sabe y no debe? ¿Déborah y Sophie son amigas o no? ¿Por qué Sophie guarda sus secretos en el bosque? ¿Y Carlos?, ¿qué papel jugará en toda la trama?
Por cierto Amando, ¿Carlos de Granada y un vividor? ¿No lo habrás persuadido para que salga de una novela que yo me sé y se dé un paseíto por la vuestra?
Sigue interesantísimo este relato.
Hasta la próxima entrega.
Un abrazo a todos.

Amando Carabias María dijo...

La carta, efectivamente, está escrita por la madre. Por lo que se desprende del texto, una vez consumada la desaparición de los padres de Sophie, ella acompañada por Eddy, fue al bosque a enterrar, dentro de una cajita, varias cosas relacionadas con sus padres, entre ellas una carta. Quizá tengan que ver con los famosos documentos que desaparecieron junto con los padres y que se correspondían a una investigación que realizaban de caráctar paranormal, o eso parece a primera vista.
Deborah y Sophie además de amigas, mantienen una relación profesional. De Deborah aún no sabemos mucho (fue una de las posibilidades que barajé), pero según se intuye en este capítulo a Sophie le podría atraer dar un paso más en la intensidad de esta relación.
De Carlos Escobedo sólo sabemos que es un español de ojos ardientes y mirada penetrante. Que sea granaíno o no, aún no es conocido. Yo me lo imagino de otra parte, pero seguro que alguien da con su partida de nacimiento.
Salvo la coincidencia en el nombre, no creo que tenga nada que ver con el maravilloso buscador de diamantes... Por desgracia aquél murió. Me da la impresión de que por fechas, incluso antes de que este otro Carlos hubiera nacido.
Pero es una idea, no creas.
Un beso.

Dácil Martín dijo...

Ha sido sorprendente, promete, promte... Lo he leído de deprisa, entraré en detalles en el próximo comentario. Felicidades compañero.

Amando Carabias María dijo...

Muchas gracias, Dácil. Espero tus análisis, con la misma impaciencia con la que esperaba tu capítulo. Como ya he dicho más arriba, te agradezco en público que me regalaras esta posibilidad con tu magnífico capítulo...
(No se lo digas a FranCo, pero me inspiré fumando un cigarrillo la madrugada en que lo publicaste).

Isolda dijo...

Lo he leído tres veces muy despacito. ¡Qué intensidad en su monólogo! Y cuántos datos nuevos que desconocíamos. Si, pero ese desconocimiento nos pone en alerta nuevamente, en esa historia que se complica por momentos. ¿Tendrá que ver la desaparición de los padres con las investigaciones obtenidas?
Fué un secuestro acaso, que presenció Sophie y del que se zafó?
¿Por qué, como dices, se ha dejado engatusar por Eddy, cuando le hubiera gustado más acostarse con Carlos? ¿por qué no se lo dice claramente? Cuántas cuestiones abiertas; la abuela sabe más de lo que suponíamos y no digamos Ed.
En fin, un magnífico texto de transición, mejor digo de reflexión, que parece alumbrarnos pero que en realidad nos obliga a esperar más emociones e intrigas.
Bravo Amando, lo he disfutado mucho.
Un beso para tí y otros seis.

Inma Vinuesa dijo...

Bueno, me quito el sombrero en tu presencia.
Lo que más me gusta es como nos has metido en sus pensamientos y como nos has contagiado de su angustia, sus miedos, sus dudas, su locura personal...
Ayer no te pude comentar nada porque lograste ponerme nerviosa, era tarde y tenía que descansar.
Esta mañana cuando lo releí, a parte de la satisfacción de la narración en primera persona, la alegría de seguir sintiendo la fuerza de este capítulo, y creo que cuanto más lo lea más voy a descubrir en él, porque nos has trasmitido un conjunto de novedades de su personalidad y de su vida importantísimo, estoy convencida que va a necesitar muchas lecturas para actualizar la cantidad de datos que nos has dado de este personaje.
Gracias Amando.

Amando Carabias María dijo...

Muchas gracias, Isolda, por estas palabras. Los nuevos datos, al menos en mi intención, pretenden explicar los antiguos, o, al menos, encontrar un posible camino.
Ella misma se responde a la pregunta sobre el encuentro con Edwuard, aunque sin mucha certeza:
"Pero Ed tiene algo en ese corazón y en ese cuerpo sin fisuras y sin sombras que siempre me ha atraído."
Sobre la desaparición de los padres, no sabemos si será secuestro, será homicidio -ella intuye que no-, o se tratará de algún otro fenómeno de carácter paranormal.
Tienes razón, más que de transición, es de reflexión, parecía oportuno... Un paseo en un bosque frondoso da o puede dar para mucho.

Amando Carabias María dijo...

Inma, como dice una amiga mía, creo que me tengo que esconder debajo de la mesa; pero cómo no aceptar estos elogios.
Creo que fue Marcos quien ponderaba el otro día tu acierto de presentarnos a Sophie, a la que cada uno vamos entrevistando cada pocos días.
Respecto de los datos, más que datos (salvo la carta, quizá) son soportes o trampolines sobre los que poder ubicar los que ya conocíamos.

Amando Carabias María dijo...

Por si acaso, alguien comenta y había leído el capítulo hace un buen rato.
Gracias a una pregunta hecha por nuestro documentalista, he introducido dos leves variaciones en el arranque del capítulo, que enlazan mejor con el capítulo anterior.
Gracias, Flamenco Rojo

FranCo dijo...

Amando, interesante capítulo de reflexión e interioridad de Sophie. Ya tenemos hasta narración en primera persona en esta novela. Majestuosamente has sabido cambiar al narrador. Creo que se está configurando una novela de un estilo muy elástico, que igual nos lleva a no tener referencias a ninguna novela anteriormente escrita (igual me paso un poco de presuntuoso).

Me dejas a Sophie tirada en el bosque buscando como un armadillo en la tierra no sabemos que. En un torbellino mental, con puertas abiertas para correr hacia cualquier lugar.

Tenemos a la protagonista con su mentor, Eddy. Tenemos el conflicto y el objetivo de la protagonista: encontrar a sus padres, ser feliz y encontrarse como persona. El objetivo de los lectores y Plumas, que Sophie se de un revolcón con Carlos Escobedo. Tenemos también a los malos (la sombra, la silueta, la callejuela y el calvo). Ahora nos falta un poco de acción y sangre. Los ingredientes que busca cualquier productor americano en el guión de una película para que sea taquillera.

Felicidades Amando, me dejas el relevo en situación ganadora. Espero no tropezarme y caerme antes de cedérselo a Ana J.

FranCo dijo...

Amando, existe algo que me descoloca y descolocó al inicio del capítulo.

Dice Sophie: "¿Pero por qué ha tenido que empezar a cantar ahora, hoy, precisamente esta canción…?"

Cuando en el anterior capítulo dice que Deborah conducía y era Sophie quien cantaba:

"Deborah rumbo a Cramond conducía a través del espectacular paisaje escocés y Sophie sonriente cantaba a toda voz "

No se si tendré razón, pero me ha costado enlazar con el capítulo anterior.

Flamenco Rojo dijo...

FranCo…con la frase: “Y encima yo siguiéndole la corriente...”Amando ha dejado claro que Deborah empezó la canción y que Sophie le siguió. Aunque después ésta se preguntara por qué había tenido que empezar a cantar ahora, hoy, precisamente esta canción…

Demasiada confianza le veo a Sophie con su jefe…ese”seguro que Jack acaba sospechando”. No sé, no sé…

Y bien que has aprovechado, amigo Amando, la invitación de Dácil…Te ha dado pie a brujulear por los interiores de Sophie y ya conocemos un poco más de la personalidad de esta chica. En capítulos venideros sería conveniente conocer también algunas peculiaridades de otros personajes importantes en la novela.

La pregunta del día ¿terminarán en Granada o en la Conchinchina? Chi lo sa?

Abrazos.

Ángeles Hernández dijo...

Intenso capítulo de conversación consigo misma de Sophie , en el que vamos encontrando algunas respuestas y atando más de un cabo. Un bosque es muy similar a un callejón oscuro en lo que se refiere a densidad, misterio, negrura… También como dice Amando en uno de sus comentarios, una metáfora de la maraña interior del personaje.

La maestría del autor, no sólo nos ayuda a conocer hechos, sino también emociones .A mi manera cuadriculada destaco:
1) La relación de Sophie con su cuerpo, más concretamente con la deformidaad en el pie. Siente que provoca morbo y que es vista como un bicho raro “ comprobar que la pobre Sophie, la cojita con malas pulgas, tiene lo que todas en su sitio………..sólo me falla el puto pie…. de lo demás soy normal. Muy normal. Y me gusta lo que a todas “ reivindica su sexualidad y su ternura como un ser deseante y cariñoso, a la que le gusta ser acariciada (……ver texto).

2) Su animadversión hacia su jefe, pegajoso y sátiro.

3) Su simpatía por Carlos, que además de atractivo fue el único que supo utilizar el baño de cerveza en su propio beneficio , que la aprecia independientemente de su defecto físico y que sabría acariciarla.

4) Su ambigüedad con Ed, ”corazón y en ese cuerpo sin fisuras y sin sombras que siempre me ha atraído”. que la amó cuando era una adolescente, que la hizo ser respetada por el resto de compañeros, que conoce gran parte de su secreto, aunque en la actualidad no tiene unas manos que pudieran acariciarla como ella desea “Salvo el recuerdo de la infancia, no tiene nada de lo que me gusta en un hombre” sus manos como rocas. No obstante se lo llevaría a la isla junto con Carlos y Bárbara –insinuación del autor de la posibilidad de un componente lésbico entre ambas amigas. Además tiene que protegerlo para que no acabe mal como todos los que la acompañan.

5)El angustioso recuerdo que la canción cantada por Bárbara (que no deberíaconocerla ¿casualidad, provocación?) le produce.

6)El reencuentro con Ed como desencadenante de la recuperación de la cajita que juntos enterraron (¿por qué no antes?, ¿por qué ha esperado tantos años?).

7): Oye voces en el bosque y las expulsa pues piensa que su sitio es el callejón. Me pregunto si esas voces son reales –como fenómeno extrasensorial- o interiores por los recuerdos negativos del lugar –callejón/bosque-. Leyendo de nuevo parece claro que se trata de voces oídas, no sentidas.

8) En el callejón no fue ella la atacada sino la atacante a la búsqueda de algo relacionado con la desaparición de sus padres, acompañada por Ed que como ya habíamos comentado previamente nada pudo hacer. Ya entonces había comenzado la búsqueda que hoy continúa en el bosque . De lo que en él obtenga habrá que tomar decisiones que la abuela, siempre segura , sabrá resolver.

9) Ahora ya está claro que los padres están vivos y que en sus estudios (viejo diván? ) y en su carta puede conseguir saber su paradero.

Todo lo que acabo de comentar de forma analítica y racional está escrito en el relato de hoy a la manera en la que se producen los pensamientos, es decir como asociaciones libres, en las que, sin orden ni concierto, sin objetivo específico, sin razonamiento ni reflexión, unas ideas van conduciendo a otras, con la verosimilitud que produce la conversación interior.

Ése es, a mi parecer, el principal acierto del capítulo.

Felicidades Amando (vas a ponerte rojo de pudor, pero no debo ni quiero renunciar a darte mi opinión). Has conseguido volver a dar una unidad coherente a la novela, a través de las reflexiones de Sophie, que no en vano es la protagonista y el elemento nuclear de la misma.
Me ha gustado muchísimo. También influye que prefiero la reflexión a la acción. Cada uno tiene sus manías.

Maria Sanguesa dijo...

Este cambio de tercera a primera persona, en la narración, hace que la novela se adentre en lo psicológico. Tenemos también los elementos parapsicológicos, las relaciones (más o menos amorosas) con Eddie y con el misterioso Carlos de penetrante mirada... los secretos documentos de la cajita enterrada en el bosque, ¿será Sophie la única qué ha pensado en recuperarlos?... ¿Dónde queda Deborah en la trama?...
Imprevisto giro el que le has dado, Amando, con el monólogo interior... ¿Será el único personaje que hable en primera persona? Te felicito por el quiebro literario. Un abrazo y a esperar la próxima entrega.

Amando Carabias María dijo...

Estoy segurísimo, FranCo, de que no vas a titubear ni por un sólo segundo, y que a estas horas (si es que no era ya antes) tienes claro por dónde nos vas a llevar. De hecho ya has resumido la situación de los personajes en este preciso momento, con total precisión. He preferido detener la acción (hacia el futuro), porque, repito, el bosque me sugirió casi de inmediato la metáfora de la interiorización.
Quizá en los próximos días escriba algo en Experiencia paralela sobre el asunto.
Respecto de las dudas que te han surgido, son justo a las que me refería en mi comentario de las 13.22. Para evitar más confusiones, como la tuya, he modificado levemente el texto, para aclarar lo que se me quedó en la cabeza y no puse por escrito. Uno de esos lapsus que se producen tantas veces... En fin que fue Deborah la que comenzó a cantar y luego Sophie continuó con aquella canción que fue tan importante para ella por aquel entonces...
Digamos que la canción actuó de disparadero para que los pensamientos de Sophie transcurrieran por donde transcurrieron.

Amando Carabias María dijo...

De nuevo, querido Flamenco Rojo, las gracias por haberme desvelado el primero ese lapsus, que gracias a ti ya está subsanado
Jack Donaldson es uno de los personajes que me tiene más despistado. Todavía no lo encajo muy bien en todo el proceso. Por una parte creo que todo su afán es acostarse con Sophie, pero por otra parte intuyo algo más, alguna razón más poderosa que le obliga a estar pendiente de la mujer. Esto no quiere decir que sea discreto. De hecbo no lo es, creo que es de los que le gusta hacerse ver, que los demás sepan que se dedica a controlar a sus empleados.
Lo que está claro es que Sophie no le traga.
La pregunta del día, no tiene respuesta, al menos en este capítulo.

Amando Carabias María dijo...

Ay, Ángeles, con el calor que hace, con el ordenador enchufado y ahora con estas palabras finales. Qué sudores...
Tu análisis como siempre es extenso y coincides conmigo en muchas de las apreciaciones que realizas. Desbrozas el terreno para la comprensión de otros. Esto no quiere decir, como bien sabes, que sea la única lectura posible.
No abundaré en las cuestiones que estamos de acuerdo. Simplemente puntualizo algunas cuestiones. Más que componenete lésbico en Sophie, en todo caso bisexualidad, o atisbos de ella; quizá total deshinibición, como ya se vio en los primeros capítulos. El sexo como vía de escape a sus tensiones.
Sobre si que Déborah conozca la canción que cantaron aquella tarde es casual o no, no me pronuncio. Quizá no signifique nada, quizás sólo haya sido una casualidad, o quizás sea determinante, los compañeros tendrán que indagar en este punto, si es necesario, claro. Si antes no fue a por la cajita y va ahora, lo más probable es que tenga que ver con la posibilidad del viaje a Granada que a su vez provoca la excesiva cercanía de Edward en su vida, su reaparición por así decir. Por lo que se deduce, además, se trata de algo de lo que el jugador de rugby y trabajador de un geriátrico no es consciente. Quizá algo tan alejado en el tiempo, para él es un olvido, pero para ella es importante. Ahora sabemos que si se va de viaje tiene que llevarse, más que la cajita su contenido, fundamentalmente la carta escrita por su madre.
Lo de las voces es algo que habrá que desentrañar, pero los estudios en la facultad de parapsicología y la especialidad de sus padres, así como el estudio que desapareció con ellos, dan a entender un componente en apariencia extrasensorial. En el callejón, ella fue atacada. Si no recuerdo mal, ella acude al escuchar unas voces adultas que le son familiares, y acaba inconsciente y herida. Ahora sabemos que sus heridas se deben a que ella intentó, en vano, defender a sus padres. El viejo diván es la taberna donde Sophie se pasa las tardes, ahora ya sabemos para qué.
Un beso, y gracias, de nuevo.

Amando Carabias María dijo...

Este cambio, María S., es lo que más me asustaba a la hora de escribir el relato. Ese cambio de perspectiva, apareciendo la primera persona, además con algo parecido a un monólogo interior, sin embargo me parecía casi obligatorio.
Sabes tan bien como yo, que algunas veces ese cambio de registro ayuda al desarrollo de la trama, en otras ocasiones la entorpece. Espero haber acertado y que no quede como un pegote dentro de un texto tan bien hilvanado hasta ahora.
Sobre los elementos más o menos paranormales, tú sabes mejor que nadie (lo digo por tu libro "Cuentos de fantasmas"), que pueden aparecer en los lugares más anodinos y del modo más natural... Y a la inversa. Esto también está por determinar, al igual que la posición de Deborah en la narración. De nuevo gracias por tus palabras. Un beso.

Ángeles Hernández dijo...

Tienes razón al puntualizar la diferencia entre lésbico y bisexual o deshinibida. Me refería a un componente erótico hacia su amiga y quizás la palabra "lésbico" no es la más adecuada.

Los análisis desbrozadores los hago para mí, me gusta tener bien esquematizado el significado de los que estoy leyendo para no perderme.Probablemente se trate de una desviación profesional que quizás no merezca la pena comunicar.

Siempre que comento, digo eso de "a mi parecer", según mi opinión" o incluso invoco mis manías. Es mi lectura una más de cuantas se puedan hacer, seguro que tantas como comentaristas ( que este blog es la pera en cuanto al nivel de participantes, ya los quisiera yo....)

Gracias a vosotros que me ayudais a reflexionar y a sentir que mi cerebro sibue vivo.

Un abrazo y "mu bonito"

Ana J. dijo...

Al fin he podido leer el capítulo. Y no tiene desperdicio. Sigues ahondando no sólo en la trama, aclarando situaciones...o no, que la intriga también sigue servida en estas líneas y, lo que es más importante, desvelando parte del alma compleja de Sophie.
Este cambio a la primera persona creo que aporta un valor a la narración, no confunde sino aclara y permite ir recolocando piezas en su sitio. También nos acerca un poco más a la protagonista, nos la muestra en su faceta más íntima y vulnerable. También consigue que vayamos ligando, a través de sus recuerdos y reflexiones, parte de los cabos sueltos. Solo parte, porque no hay nada cerrado, ni siquiera el viaje a Granada, mucho menos, la posibilidad de una experiencia paranormal o, por el contrario, dolorosamente normal.
Poco más puedo aportar a todos los jugosísimos comentarios y análisis que ya se han hecho (geniales, de verdad).
En mi opinión, todas las posibilidades siguen abiertas pero, si me permitís (todos, no solo tu, Amando), me gustaría que Sophie no fuera tan arrebatadoramente irresistible. Es algo que me resulta bastante difícil de digerir. Me lo creo mal.
Por supuesto, espero ávida, como todos, el revolcón con Carlos, que lo cortés no quita lo valiente.
¡Y pobre, pobre cobarde, enamorado, mal follador Eddie! Me has partido el corazón, Amando.
Tendré que darle un par de lecciones de valor y sexualidad para mujeres en el capítulo que me toque, porque me has dejado al angelico a la altura del betún erótico-heróico.
Ah, Marcos, si al fin va a Granada, es posible que contrate los servicios de Marcos Heredia y le de carpetazo a Déborah, que como detective está resultando pelín torpe... aunque tiene su punto como potencial amante...
En resumen, he podido aportar poco a lo que ya se ha dicho pero no quiero dejar de expresarte mi admiración por un monólogo interior tan expresivo y bien deshilvanado -de eso se trata, ¿no?-, tan bien escrito y que nos deja con ganas de seguir leyendo y releyendo.
Un abrazo, Amando.
Abrazos para todos
Ana

Amando Carabias María dijo...

Me interesaba, sobre todo, el interior de Sophie. Ese es el viaje a Hillwood, la excusa para entrar en ese corazón-alma-psiqué de esta joven de veinticinco años. Sólo entrar, porque tampoco es que hayamos hecho un estudio pormenorizado.
Ahora me doy cuenta, por tus palabras que he sido un poco cruel con Ed, y eso que en un primer momento, cuando le vi acodado al balcón, aquella lejana noche, le destiné otro papel. No era mi intención dejarle tan mal..., tan torpe, tan rápido justo cuando no hay que tener prisas. Veremos si es así o no. Sólo conocemos cómo se comportó durante un polvo, no sabemos más, y lo sabemos por la versión de Sophie, lo cual no deja de ser incompleto. Quiero decir, que ella sólo sabe de ese encuentro, no sabe del resto de sus andanzas, aunque me temo lo peor. Pero quizá al Edward le pudo la ansiedad, tantos años esperando... Ya sabes que la impaciencia y los nervios son malas compañías para estos momentos. Y más cuando llevaba tanto tiempo pensando en ello. No es por excusarme y salvar ahora el papelón de Eddy, pero vuelvo a rescatar esa frase que habla de su interior, de esa forma de ser sin fisuras, que parece preludiar nobleza de carácter.
También puedes llevar razón en lo de que Sophie resulta excesivamente atractiva... Pero tampoco me lo he planteado así. Para Ed, sí. Para Jack es una obsesión (mientras no se demuestre lo contrario). De Carlos se supone que puede ser, pero lo que sabemos es que es ella la que se pudiera sentir atraída por él.
A este paso vamos a tener que fundar una agencia entre Marcos Heredia y Daniel del Río... Claro que Del Río tendría que actuar en la sombra puesto que es policía, con lo que la actividad privada le queda vetada.
Tendré que llamarle esta noche, por si pide una excedencia y se pasa al sector privado, después de los recortes quizá le interese.

Ana J. dijo...

Pues es que yo tampoco me había hecho esa idea de Edward (me gusta que lo llames así, le da otra personalidad) cuando escribiste la escena del balcón. Yo lo imaginaba alguien maduro, que poco a poco va sintiendo una atracción por la chica que atraviesa la calle cada noche y que podría llegar a conocerla y ser un serio competidor de Jack Donaldson.
Evidentemente, con cada capítulo hay que recular y rehacer la imagen que tenemos de los personajes. Debo decir que, aunque sufro por esa torpeza de Edward, me conmueve que sea humano y que tenga un gatillazo fruto de la ansiedad. Lo que no me gusta es verlo disminuido ante el respetable porque hasta ahora solo han salido, salvando esa forma de ser sin fisuras que apuntabas, sus defectos: rehuye el peligro -esto es lo que de verdad me pica-, echa unos polvos abominables. Solo le falta que le huela el aliento.
Creo que con esto lo que estoy queriendo decir es que adopto a Edward en mi corazón -lo tenía medio prohijado desde que apareció, debo confesar- y que espero que Sophie no le haga un feo delante de mí...
Tampoco me imaginaba a un Jack Donaldson tan baboso y previsible, pero ya vale de contar lo que pienso o dejo de pensar de los personajes.
Sí que te quiero decir que me parecería perfecta una asociación entre Del Río y Heredia, fruto de la rebaja en la dignidad que nuestro amado gobierno va a perpetrar en todos los que tenemos un sueldo declarable o como colaboradores esporádicos. Me vienen a la cabeza esas pelis americanas en que los detectives privados están siempre metidos en las comisarías ayudando o siendo ayudados por un poli amigo (generalmente del otro sexo y con tensión de por medio, cosa que no sería el caso, creo) y con un jefe de policía amenazador y gruñón.
Caramba, Amando, qué buen rato estoy pasando imaginando a esos dos haciendo de las suyas por el bien de la justicia en el eje Euritmia-Granada.
Desbarro, debe de ser el cansancio.

Amando Carabias María dijo...

Esta es la grandeza del trabajo en equipo.La suma de todas las miradas nos irá completando un perfil más poliédrico de cada uno de los personajes y evitará, en lo posible, ajustarlos a nuestros deseos.
Y vuelvo a repetir, no lo digo por tus palabras, sino como reflexión en alta voz, que la visión sobre los personajes de este capítulo es la menos válida de todas, pues sólo se trata de la visión subjetiva de Sophie. ¿Es probable que Jack no sea tan baboso? Es casi seguro. ¿Es probable que Carlos Escobedo no sea tan maravilloso? Pues quizá suceda algo que nos descubra un lado oscuro en él. ¿Edward es un cobarde? Apostaría a que no... Ya sabes el dicho, maté a un perro y desde entonces me llaman mataperros. Pero es cierto que ninguno somos sublimes sin interrupción, al igual que zafios permanentes...
A del Río sólo le gustan las mujeres. ¿Y si se juntan los dos con Deborah?

Ana J. dijo...

Evidentemente, es la visión de Sophie pero, en particular me refiero a la babosez de Jack, hay ciertos rasgos que han sido planteados en cada capítulo en que ha aparecido ese personaje. Algo parecido a la cerveza de Sophie: ya son hechos consolidados y va a ser dificil que la cosa cambie. Yo había pensado en que Jack se arrepintiera de su cutrez sexual y se metiera a monje budista, aprovechando que ya está pelado, solo por darle una salida airosa.
En fin, son solo consideraciones mías, percepciones de las líneas maestras que creo ir entreviendo.
La idea de un trío-triángulo detectivesco me encanta. Y esa imagen viendo a los pobres españolitos chapurrear inglés para ganarse los favores de Déborah... impagable...
Vale, ya paro.
Besos

catherine dijo...

Poco que añadir a todos estos comentarios excelentes. Lo había leído durante la madrugada ¡claro! y es preferible releerlo para no perderse detalles o informaciones importantes.
¿Tiene Sophie una linterna de bolsillo? porque anochecerá rápido. Tendría que verificar el contenido de la caja, con toda la gente que la rodea sabiendo trocitos de su historia.
Me encanta tu monólogo (u el de Sophie), Amando, como me encantan los ojos de carbón ardiente de Carlos, ya que el pobre Edward es fuera de juego.
Un beso, escribidor.

A ver adónde nos llevará el capítulo siguiente; alguien habló del paseo de los Tristes, no sería un mal lugar para este historia aunque no tenga nada de una callejuela, con su doble vista y el río, pero su nombre me parece predestinado.

Dácil Martín dijo...

Nuestra Sophie está nerviosa, esa es la sensación que desprende el estiloso monólogo de Amando. Si bien parecía firme antes de partir a Cramond, la canción tatareada por Deborah la ha descolocado. Vuelve a dudar sobre las decisiones tomadas y de nuevo piensa en auxiliarse en Amy y James. Es mas, ella es de las que "piensa mal y acertarás", y cree posible que la atracción sexual que despierta en sus hombres: Carlos, Ed e incluido el despreciado JacK, se deba al morbo que despierta se cojera. En definitiva, Sophie se quiere poco, no está pasando ese día su mejor momento. Todo eso lo he imaginado leyendo este maravilloso capítulo de Amando. Como han dicho otros comentaristas, has sabido refundir e hilar la historia de Sophie dándole un sentido y dejando las puertas abiertas al siguiente relevo. Un abrazo.

catherine dijo...

me hago otra pregunta. Sophie habla de irse a la ISLA con Ed (no completamente fuera de juego), Deborah y Carlos que lo sabrà todo o algo cuando serà capaz de venir. Es la "isla desierta" de la cual se trata cuando se pregunta a un autor: qué se va a llevar a una isla desierta, u es una isla de verdad?
A mì también las canciones me parecen muy, muy importantes, sobre todo la ùltima.

Ànimo al que està escribiendo, no me acuerdo a quien le toca, pero como ya sabemos que todo se encaja bien no importa. Sì, importa cada vez la sorpresa.
Abrazos a todos los plumeros.

Amando Carabias María dijo...

Si miras en el piso de abajo, verás que se trata de FranCo y según sus palabras está un poco alterado, pero es pura pose. Como el mismo ha dicho en ese piso todo encaja, todo fluye...
La isla era la de la pregunta típica, no creo que pensara en la ilsa de Cramond, aunque quién sabe lo mismo estaba pensando en Tenerife, no olvidemos que Sophie anduvo por Granada... o Las Palmas, o Las Palmas, no creemos un conflicto territorial a estas alturas.

catherine dijo...

Gracias, Amando, estaba leyendo en el piso de abajo. Ahora tengo un miedo muy grande: FranCo me matarà mi español querido?
Bueno, a pesar de todo, ànimo FranCo.

Anabel dijo...

Lo bueno de llegar tarde es que todo el mundo ha comentado ya lo que una iba a decir. Así que poco me queda por comentar, simplemente apuntar algunos hechos que me parecen importantes: la bisexualidad/lesbianismo de Sophie (para mí no está claro aún); el paradero de los padres de Sophie (puede o no que estén vivos, tampoco está claro); Carlos se va convirtiendo, al menos para mis ojos, en un personaje muy, muy interesante que parece que nos provoca cierto miedo "jugar" con él (me lo pido); la fuerza de lo "oculto" (en todas las acepciones de la palabra); la fuerza de los escenarios (callejones, bosques...) como si fuera un personaje más... Seguro que me dejo cosas, pero las analizaré más a fondo para cuando me toque el turno.

Ah, la primera persona da un vuelco a la tensión e hilo narrativo. Es un punto muy interesante.

Felicidades, Amando. Atas cabos y dejas otros mil agitándose al viento.

Saludos,

Anabel, la Cuentista