10 jul. 2010

Capítulo 21


Para, para ahora mismo… —dijo Sophie casi sin poder contener el vómito—.
El Sapo paró en seco ocasionando una tremenda pitada del coche que le venía detrás. Orilló el vehículo todo lo que pudo y Sophie saltó del mismo antes de que se hubiera parado del todo. El Sapo revisó el asiento de Sophie por si lo había manchado y respiró aliviado. Bajó la ventanilla.




35 comentarios:

Ana J. dijo...

Llegó!!!!
Voy a devorarlo ahora mismo!
Besos

Amando Carabias María dijo...

Después de la primera lectura rápida, creo que este capítulo es un avance considerable en la trama de la historia.
Ya sabemos, por ejemplo, por qué Sophie es cómo es: tiene un extraño poder que está relacionado con los minerales, que a su vez tiene que ver con los militares y que seguro que algo tiene que ver con su propio abuelo.
También hemos descubierto que Carlos Escobedo, de momento, parece querer de un modo muy especial a Sophie. De algún modo se intuye que siempre la va a respetar a pesar de ese turbio pasado que también le conecta con los minerales.
Buen capítulo que seguiremos descubriendo en estos días con la ayuda de nuestros lectores.

Ángeles Hernández dijo...

Bieeeeeen.

Anabel, ¿cómo decir que el capítulo es espléndido sin caer en la vulgaridad y la repetición?.

Además arriesgas, arriesgas mucho y nos descubres al menos dos secretos muy, muy importantes:
-Sophie tiene el poder de descubrir donde se halla un mineral fundamental para la industria, la guerra o ambas, como su madre.
-Carlos utiliza su seducción con Sophie pero algo más hay: se masturba pensando en ella pero no la utiliza, siente además una ternura que la protege.

Para comenzar sólo me paro en lo llamativo, pero hay más, mucho más que comentar.

Hasta la próxima y felicidades. Sois magníficos: LOS SIETE MAGNÍFICOS

Abrazos Á.

Ángeles Hernández dijo...

Caramba Amando, parece quenos hemos puesto de acuerdo en los comentarios. Lástima que el tuyo ha salido tres minutos antes.

Debería escribir más rápido

Ana J. dijo...

Pero cómo leéis de deprisa!!!! Qué barbaridad!
Anabel, muy buen capítulo el que te has marcado. Aquí ya no das pistas sino que marcas hechos.
No sé si fue con Dácil y con Inma con quienes comenté la importancia que tenían personas dotadas con poderes paranormales en los servicios secretos, al menos, durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra fría.
Tú ahora retomas y concretas ese "don" que, suponemos, es un don paranormal tipo zahorí, pero con minerales.
Todo sigue encajando. Cada vez más.
Y Carlos, como ya nos maliciábamos, también sueña con Sophie. Y se porta como todo un caballero (grrrrrrr... quién quiere a un caballero cuando lo que necesitas es... bueno, ya sabes?) cuando Sophie se lanza a la piscina. Muy bien. Creo que ha sido todo un acierto, a pesar de mi reflexión a pie de tierra, que no los hayas lanzado el uno en los brazos del otro. Mantiene la tensión y no nos muestra a Carlos sólo como un follador sin criterio. Qué más quisiera Sophie que lo hubiera sido, pero para la historia esa decisión tuya ha sido fundamental. Quién sabe lo que el destino les deparará.
Y la culpa. Otro elemento más que puede darnos bastante juego.
Enhorabuena, Anabel. Ha sido estupendo.
Besos a todos

Dacil martin dijo...

Me ha gustado, es ágil y arriesga. Aporta respuestas a muchos de los porqués. Enlaza capítulos de atrás con los más recientes. Sophie experimenta nuevos sentimientos: Carlos es más que un amigo peculiar, la ha aturdido, ha levantado su pasión. Y el Sapo, el Sapo, mala espina.
Felicidades plumífera, un abrazo.

Anabel dijo...

Con el miedo que yo tenía... Sí, Amando, esa era mi intención: avanzar hacia alguna dirección en concreto. Como dice Ana, el poder que he imaginado en Sophie es como si fuera un zahorí, el mismo que tenía su madre y que, como muy bien intuyes, Amando, tiene mucho que ver con su abuelo -el marido de Amy-. Aunque eso lo decidirán otras plumas.

Es que una no es arriesgada, querida Ángeles, y de ahí mis dudas. Pero me he lanzado junto con Sophie a la piscina. Ya veremos cómo le sale a ella luego, a mí, de momento, muy bien pues tengo vuestros inestimables comentarios. Sí, a Carlos le doto de algo más que de frialdad, aunque está todo por decidir.

Hay una cosa que me parece muy interesante para desarrollar a porteriori: la creciente rivalidad que va surgiendo entre las gatas Sophie y Deborah. Creo que Sophie está empezando a odiar y a sospechar de Deborah; Deborah ya hace tiempo que tiene celos de Sophie. Esta relación puede dar mucho juego.

También quería darle un "final digno" a Edward. Nos cargamos al pobre y ni le dimos un entierro.

A mí me hubiera apetecido muchísimo un revolcón entre Carlos y Sophie, para qué engañarnos. Pero creí que debía poner la atención en otros puntos y dejar para más adelante un encuentro de donde pueden saltar más que chispas.

Gracias a todos por vuestra atención y comentarios. Me voy a ir a dormir con la sensación de la faena bien hecha.

Saludos family.

Anabel dijo...

Sí, Dácil, el Sapo, muy mala espina.

Bien, para una vez que arriesgo...

Eso me anima mucho.

Gracias, Dácil.

Ángeles Hernández dijo...

Creo que la reacción de Carlos, consciente del deseo de Sophie antes de su explícita provocación, tan consciente que inclusó dudó por un instante, es uno de los aciertos de esta genial entrada: un revolcón es cosa de unos minutos, algo transitorio que poco bien hubiera hecho a la zahorí excepto el de calmar su ímpetu y vengarse de Deborah( vaya si hay rivalidad, se masca). En cambio, la dulzura de Escobedo además de dignificarlo a nuestros ojos, nos muestra que su sensibilidad no está dormida y que incluso (eso depende de vosotros) podría ser un elemento protector que tanto necesita nuestra amiga.

También nos has hecho ver que Sophie es ardiente, que a pesar de su pseudo autismo y su complejo, es capaz de sentir apasionadamente. Me preguto si no será esa ternura del español lo que la ha seducido tan distinta de la prepotente actitud habitual de Jack.

Otra: ¿Por qué Sophie se sorprende de que Sapo tenga información de Deborah?, Creí que ella sabía que estaba contratado por la detectivesa para protegerla, de hecho parece que se tienen confianza.

Has hecho bien en despedir a Eddy pero supongo que esta despedida formal por su muerte, no es definitiva. Habrá que citarlo retrospectivamente como parte importante de la aclaración de todo lo ocurrido y por ocurrir, no olvidemos que murió por su relación con Sophie (creo), ella misma lo intuye al hablar del daño que hace a los que están cerca.

Por hoy ya ha estado bien, tenemos aún dos tres días para seguir elucubrando.

Buenas noches

María dijo...

Felicidades. Me gusta que se vayan concretando cosas, ya sabemos el porqué, de la tempestuosa vida de Sophie, tiene un "don" para detectar minerales, que son codiciados por otros. Parece que es algo hereditario, pues fue la causa de la desaparición de su madre, ¿y también la del abuelo?, podría ser.
Otra vez la abuela habla de mudarse, pero entonces ¿que pasaría con Jack, Carlos, Déborah? no nos los vamos a llevar también, mejor que se queden un tiempo más en Edimburgo.
Carlos, como imaginaba, ante la tardanza de Sophie, opta por repetir un programa antiguo. Parece que él sienta algo por ella, pero ¿por qué la respeta tanto? piensa en ella de manera sexual, pero cuando la tiene delante no se lanza, y mira que le va la marcha. Éso tiene que tener su motivo.
En cuanto a lo del Sapo, en mi opinión, no está claro, parece que Déborah le encarga la vigilancia de Sophie, pero el hombre, tiene excesiva confianza con ésta y su abuela, ¿podría ser un viejo amigo de la familia, al que Déborah pide el favor? pero con que argumentos, perdonad, pero no termino de encajarlo bien en la historia.

Mercedes dijo...

Este capítulo me ha agradado especialmente, creo que ya he dicho en alguna ocasión que, bajo mi punto de vista, los diálogos son muy importantes en una novela; hacer que los personajes den a conocer la trama por su boca suele agradecerlo especialmente el lector que gusta de las obras noveladas. Es cierto que se corre el peligro de que los personajes se desvirtúen, que se le vaya de las manos al autor; pero tengo que decir que no es el caso. Ahora El Sapo es para nosotros más real, su forma de hablar nos revela que parece un hombre relativamente joven, sencillo, tal vez de barrio, rudo y con cierta sensibilidad; también sabemos que Carlos no es tan frío como parecía, gracias a su conversación con Sophie y las palabras de comprensión que le dedica al verla sufriendo; además conocemos la relación de protección y ternura que hay entre nieta y abuela. Todo esto lo sabemos porque hemos "escuchado" hablar a los personajes y se nos han mostrado más cercanos.
Hoy me he reconciliado con Carlos, a pesar de que en capítulos anteriores se muestra como un personaje frío, capaz de matar, parece ser que no es tan fiero como lo pintan y que siente un cariño especial por Sophie. Y parece que El Sapo también tiene sentimientos. Los personajes se han mostrado humanos, con su cara y su cruz, reales, vivos...
También se ha abierto otro frente que habrá que encajar en la trama (un nuevo reto que aporta complejidad al argumento): Sophie tiene un don. Esta pluma ha lanzado un reto a las siguientes: ¿De qué don se trata? ¿Cómo afectará esta especial habilidad a la resolución de la trama? ¿Es un don heredado?
Un placer leeros.
Felicidades Anabel.

Marcos Alonso dijo...

Me quedan más lecturas que hacer, pero ésta primera es suficiente para quedarse uno con un buen sabor de boca. Fiel a tu estilo, te mueves con agilidad en el texto, con elegancia, realizando descripciones y diálogos sugerentes que incitan a los sentidos a rebelarse y a la imaginación a huir a lugares fantásticos.

A falta de un mayor análisis, por mi parte, parece que entramos en una inflexión que podría marcar un punto de no retorno, por la que la novela tendría que renunciar a otras vías. Es el momento de reflexionar, incluso de concensuar los próximos derroteros.

Enhorabuena Anabel

Anabel dijo...

No hay que olvidar, Ángeles, que Carlos se dice para sí mismo que liarse con Sophie "no es rentable". Sí que he querido mostrar el lado delicado de Carlos -entre otras cosas porque me imaginoa a un personaje muy ocmplejo y muy atractivo-, pero no podemos olvidar que es un hombre con un pasado turbio, como menos, y dedicado en cuerpo y alma a sus negocios. Pero esta es mi percepción, el resto de plumas decidirá.

Opino como María en cuanto al papel de El Sapo. La verdad es que no lo tengo nada claro. Cuando escribí el capítulo no sabía si Sophie sabía que el Sapo trabajaba para Deborah. No hice mención explícita, pero al delatarse él mismo confirmando las sospechas de Sophie se me planteó una manera más de que la antipatía de Sophie hacia Deborah creciera. El hecho de que Sophie empiece a sospechar de Deborah (aparte de los celos que le tenga por Carlos) es muy importante para el desarrollo de la novela.

Los diálogos pueden aportar mucha rapidez e información a la trama, pero pueden ser muy peligrosos si no se hacen bien. A mí me gustan, pero con cierta precaución. Aquí he abusado un poco de ellos, yo no los suelo usar, pero me ayudaban a presentar tanto a los personajes como al desarrollo de la trama de una manera concisa, de otra manera me hubiera tenido que extender más.

Gracias Ángeles, María y Mercedes, sois mucho más que unas comentaristas de lujo.

Sí, Amando, es hora de ir definiendo la trama, la dirección. Ahora hemos de ver el modo, el cómo, el cuándo y el dónde. Pero aún quedan muchas posibilidades y muchas plumas. Gracias por tus palabras.

Saludos.

Anabel dijo...

Se me olvidaba.

Hay un tema que me ha sorprendido que nadie haya comentado: la posibilidad de que Carlos haya matado a Edward. Al despertarse el sexto sentido de Sophie cuando Carlos pronunció la palabra minerales tuvo una visión donde vio cómo se ahogaba Ed en una luz verde. ¿Será una premonición certera? ¿Ni siquiera ella misma ha sabido darse cuenta?

Ya dije que para mí Carlos es un personajes fascinante y, por eso mismo, con una gran cantidad de negros, grises y algún que otro blanco.

Lanzo el guante a los siguientes plumíferos.

Feliz domingo.

María dijo...

En el capítulo 19, cuando Carlos, después de acortarse con Déborah, piensa, "podría haberla matado allí mismo, pero no era su estilo, no, sino era estrictamente necesario", yo pregunté si acaso no sería Carlos nuestro asesino particular, o sea el de Edward, parecía capaz de ello, pero nadie comentó nada, así que pensé que estaba equivocada.

Ana J. dijo...

Yo creo que aún es pronto para saber si Carlos es o no es asesino de Edward. Aún no sabemos cuál es su lugar en este enredo. Aunque bien pudiera serlo. La premonición (?) de Sophie pudiera indicarlo así, pero me parece demasiado evidente. Sería quemar demasiado pronto un personaje que puede ener largo e interesante recorrido.
A mi no me sorprende que Sophie conozca y confíe en el Sapo. Al fin y al cabo, es un empleado de Deborah. bien puede conocerlo desde hace tiempo y estar acostumbrada a su presencia y cuidados.
Yo no me lo imagino joven. Según las descripciones de Inma (cuando aparece en la puerta de Edward) y de Dácil, más tarde, es un bastante hediondo y cutre y ha pasado por la cárcel y le debe favores a Deborah... no es que un joven no pueda tener todas estas "cualidades", pero me pegan más con un adulto ya muy vivido.
Por cierto, él sí que podría ser un buen candidato a asesino de Edward. Se lo encontró la noche antes de su muerte (en realidad, si no me equivoco, tendría que repasar el calendario, esa misma noche), va "defendiendo" a Sophie, está en relación con Deborah y quién sabe con cuántos más, tiene asuntos turbios anteriores (de los que, por cierto, Deborah está al tanto)...
Y también tenemos a los militares, que parecen estar detrás de las desapariciones familiares.
Por poder ser, hasta Amy podría haberlo matado, si es que considerara que pudiera ser un peligro para su nieta...
Aún tenemos mucha tela que cortar, me temo.
Besos a todos

Flamenco Rojo dijo...

Radiestesia…es radiestesia o rabdomancia la cualidad que se le supone a nuestra Sophie…Vamos lo que coloquialmente conocemos como zahorí. Por lo tanto podremos llamar a un zahorí, radiestesista, dowsers (en escocés) o rabdomante y es alguien que afirma que puede detectar cambios del electromagnetismo a través del movimiento espontáneo, de dispositivos simples sostenidos por sus manos, normalmente una varilla de madera o metal en forma de "Y" ó "L" o un péndulo.

Para empezar podríamos definir el término rabdomancia como un antiguo método adivinatorio de aguas escondidas, metales, minerales, etc. De esta práctica se ocupa el rabdomante, el cual detecta manantiales, corrientes subterráneas de agua o incluso sustancias minerales. Podríamos incluso decir que se trata de una variante de la psicometría.

Así pues definiríamos la radiestesia como la técnica de la captación de ondas emitidas por todos los cuerpos, en la que se producen fenómenos "físico-psicológicos" mediante el empleo de instrumentos adecuados que generan respuestas convencionales, cuya interpretación permite al operador la ubicación, naturaleza, profundidad, composición y algunas propiedades de los cuerpos detectados. Podíamos decir que se trataría incluso de una sensibilidad especial, extraordinaria para emisiones de ondas eléctricas que otras personas no sienten.

A pesar de que tenemos vestigios de conocimiento, que la rabdomancia ha sido utilizada en tiempos muy remotos, tales como en el caso de su aparición en el 2600 AC. en China, y de su utilización por los egipcios, la eclosión potencial del uso de las varillas para detectar minerales y pozos subterráneos, se dará en el año 1430 y viene representado en un manuscrito alemán de un técnico de minas. Así pues, en los comienzos de esta práctica su utilización fue más orientada hacia la localización de minas de carbón, que para lo que generalmente la sociedad de hoy en día, concibe el uso de este "arte", que es para la localización de aguas subterráneas.

Sigue...

Flamenco Rojo dijo...

¡Ojo al siguiente dato! Una de las vertientes que la radiestesia llegó a tomar en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, fue el diagnóstico médico y la aplicación de terapias. Tanto, que la radiestesia llegó a formar parte exclusivamente del sector médico. No era nada raro, observar a un doctor moviendo un péndulo sobre un paciente. Este péndulo actuaba de diagnóstico, contestando las preguntas que el médico realizaba. George de la Warr, ingenió un ambicioso aparato eléctrico, bautizado como caja electrónica, aparato que indignó a los médicos profesionales de la época.
Este aparato estaba constituido por un tubo un unos imanes, que mediante un sistema electrónico, realizaban un recuento aleatorio sobre una muestra depositada en el tubo. Esta muestra, que generalmente era sangre, daba una medida. Para realizar la sanación del paciente que se sometía a diagnóstico, sólo tenía que alterar la posición de esos contadores electrónicos, justo a la inversa, ya que si la sangre estaba enferma y daba un lectura, la lectura contrapuesta debería ser la correcta. Por ello, se le acusaba de no tener rigor físico, ya que todo era muy subjetivo, pero aun así, el caso es que la máquina curaba.

Otro campo donde la radiestesia fue utilizada con mucho éxito, fue la arqueología. Un ejemplo que nos sitúa de pleno en ello, es sin duda lo ocurrido en Londres en 1938. Un zahorí, que estaba realizando en seguimiento y recorrido de una alcantarilla de ladrillo de la época de Tudor. En uno de los tramos, Lathman que era como se llamaba, describió una curva un tanto extraña, como si rodease alguna cosa hecha de otro material. Lathman, dibujó todo esto con suma precisión, afirmando que bajo la construcción del siglo XVIII existía otra construcción rectilínea. En efecto, cuando se practicaron excavaciones en el lugar indicado, 5 metros más abajo del lugar se encontró una fortificación romana.
Observamos que la radiestesia ha sido, es y será utilizada para numerosos fines. Desde las primeras utilizaciones para determinar los pozos acuíferos, las enormes vetas de minerales de carbón, petróleo etc... Hasta los fines médicos y terapéuticos. Pero sin duda, lo más curioso de las facultades que poseen los rabdomantes, estaría lo que se denomina "tele-radiestesia" o bien "tele-psicometría", que sería la determinación del paradero de una persona, animal u objeto, utilizando un plano o mapa detallado y un péndulo.

Como resumen podríamos decir que la radiestesia practicada con péndulo es una técnica de medicina alternativa usada como herramienta para el diagnóstico y está muy relacionada con los campos descritos por la acupuntura...Y la, quizás más conocida, práctica de la radiestesia, es la realizada por los denominados zahoríes, que aseguran ser capaces de encontrar los sitios más favorables para la excavación de pozos, donde el nivel freático es más accesible, por medio de estas técnicas.
Los usos pretendidos de la radiestesia son muchos. Con ella se intenta:
- diagnosticar enfermedades,
- obtener medidas exactas,
- encontrar agua,
- encontrar minerales,
- inventariar recursos naturales,
- predecir estados actuales o futuros de la materia viva,
- encontrar objetos perdidos,
- encontrar personas, etc.

Flamenco Rojo dijo...

Bueno con tanto zahorí se me había olvidado dar la enhorabuena a "La Cuentista"...Muy bien Anabel.

La partitura de la pieza de jazz está prácticamente definida.

Un abrazo.

María dijo...

Flamenco rojo, tu explicación de lo que es un radiestesista, o más fácil de decir, un zahorí, es realmente impresionante, no se de donde sacas tanta información y sobre todo tan rápidamente. Felicidades.
Una vez dicho ésto, que Sophie tenga este "don", se puede considerar tan raro como para que su vida se tan complicada, para tanta persecución, para que pierda a sus padres, aunque también tuvieran el mismo "don".
No se, en mi tierra hay muchas personas que saben encontrar agua, que como dice Flamenco, es una de las aplicaciones más comunes.
No me imagino a tanta gente persiguiendo a Sophie, porque sepa encontrar minerales, por muy valiosos que estos sean para la industria de las comunicaciones, armamentística, etc.
El secreto de Sophie, yo creo que tiene que ser algo más, recordemos que sus padres hacían investigaciones parapsicológicas en la Universidad de Edimburgo. Si estas investigaciones fueron la causa de su desaparición, y de la posterior persecución de Sophie, algo no encaja.
¿Acaso un parapsicólogo es lo mismo que un radiestesista?
Creo que me estoy enrollando, pero es que no termino de verlo claro.

Isolda dijo...

Otro capítulo muy bueno, Anabel. Me gusta porque has ido atando algunos cabos sueltos. Comprendo el mosqueo de Sophie con Sapo, que sabe más de lo que dice.
Me parece muy buena idea la que habéis sugerido tú y María, sobre la autoría de Carlos del asesinato de Edward. A fin de cuentas, todavía es "posible" todo. También, me he reconciliado con él, aun cuando pueda ser el "malo": la ternura que ha demostrado, me puede.
Confieso que esperaba que Deborah hubiera sustituído a Sophie, pero ahora veo que hubiera sido exagerado. Tiene más sentido tirar de un programa grabado.
Volvió a salir la melodía que a veces calma y otras enerva a Sophie.

Lo de Flamenco Rojo, es para nota.
Ahora estará feliz, como todos, por haber ganado el mundial.
Felicidades a todos.
Un beso grande y otros seis.

Ana J. dijo...

Flamenco, eres alucinante.
Gracias!!!!

Ángeles Hernández dijo...

No veo a Carlos matando a Eddy por mucho que la piedara recordara a la zahorí el turbio asunto en el que se haya metida. Una visionaria puede tener recuerdos y asoiaciones de ideas a parte de su poder. En todo caso podría estar implicado en toda la trama asesina, porque para mí la muerte de Eddy es una consecuencia "inevitable" de un asunto complejo en el que pudiera, o no, estar Carlos presente ( ¿seduciona a Sophie para su banda?, demasiado rebuscado el resultado del programa de radio. Sería más fácil seducirla sin más y obtener lo que desara de ella).

Hay que seguir pensando en salidas para atar estos cabos, pero lo vaís a conseguir, sois muy buenos y estáis inspirados y motivados. Además vustros fans os apoyan a tope.

Más difícil lo tenía la roja y ya véis.

Enorabuena a los futboleros y un oco también a todos.

Ángeles Hernández dijo...

Flamenco rojo, tio listo, ¿cómo podría yo saber si tengo poderes?, a veces descubro cosas...

Es magnífico contar con tanta documentación, Gracias.

Anabel dijo...

Si no me equivoco, en ningún capítulo se proporciona alguna pista clara de quién mató a Ed. Parece que con indirectas apuntamos a Carlos, pero no hay nada decidido. Todo puede ser aún. María no estás equivocada: simplemente aún no sabemos a quién cargarle el muerto. Hice hincapié en este hecho porque no se puede dejar sin resolver. Como bien dice Ana hasta Amy puede ser la asesina.


El Sapo es un personaje al que imagino bastante asqueroso y ya con cierta edad. No tengo nada claro aún cómo es o hacia dónde va, me tiene despistada. Al continuar el capítulo de Marcos tuve que utilizarlo, pero no lo tengo desarrollado mentalmente.

Saludos.

Inma Vinuesa dijo...

Lo siento Anabel, no puedo conectarme todos los días, hay sitios en los que no tengo acceso, eso no quiere decir que no haya leído tu capítulo, y ya más de 4 ó 5 veces intentando dar salida al próximo, ¡que difícil me lo ponéis!.
Enhorabuena, en serio has salido magistralmente del final que te planteó Marcos, no podía seguir de otra manera, das a la relación de Sophie con Carlos un aire entre dulce, tierno, con fines protectores por parte de Carlos, y un aire resentido de frustración por parte de Sophie, tenemos que seguir leyendo para descubrir que nos deparan estos dos chicos.
Me gusta que Sophie tenga dones más habituales entre los mortales, la capacidad de adivinar o presentir como bien nos documenta Flamenco viene desde muy antaño, es una buena salida para una chica con tantas penurias.
Gracias Anabel, aunque me dejas un listón muy alto he de reconocer que tu forma de escribir me sigue enganchando mucho, creo que también este es uno de los capítulos más decisivos.
Flamenco para ti no tengo palabras, como dice Amando el aplaude con las orejas, a mi no me quedan partes del cuerpo con las que aplaudirte,eres un genio, sigo pensando que hay que hacer un libro aparte con tus aportaciones, son magistrales.
Un beso a todos, perdonarme no poder conectarme tanto, os prometo que para el miércoles iré a donde sea para publicar la siguiente entrega.

Anabel dijo...

Gracias a ti, Flamenco, en cuanto adjuntamos algún detalle de importancia raudo y veloz nos documentas. Es un lujo.

No había investigado nada sobre el don de Sophie (la radiestesia), pero he de decir que la definición que nos has dado es muy cercana a la que yo imaginaba. Imagino a Sophie como un imán que capta ondas y no sólo ondas de minerales o agua, sino también ondas de personas. Claro, aquí tenemos un problema: ¿cómo es que teniendo ese don no sabe dónde están sus padres? O ¿sí lo sabe? Este hilo también va a darnos mucho trabajo. Por cierto, la cajita de De la Warr me resulta muy, muy interesante: II Guerra Mundial, máquina curativa basada en la radiestesia... Aquí puede haber un filón, plumíferos.

Isolda, gracias por seguirnos y ayudarnos con tus comentarios. Sopesé que Deborah fuera la “substituta” de Sophie en la radio, pero me pareció un tanto precipitado.

Inma, no te preocupes, lo harás de maravilla. Reconozco que cada vez nos lo ponemos más difícil los unos a los otros, pero al final vamos estirando del hilo… Aunque la madeja sea cada vez más grande ya hay muchos cabos atados y una dirección más o menos clara de por dónde continuar la senda.

FranCo dijo...

Uno de esos capítulos que te lleva de la mano por medio del diálogo. Ameno y dinámico. Acabo de llegar y está casi todo dicho.

Anabel no se si podrás una nueva felicitación. Enhorabuena, seguimos avanzando con el puzzle.

FranCo dijo...

Al no poder aportar nada nuevo por llegar tarde, seré el punto discordante. Pretendo crear debate y apuntar aquellas cosas que bajo mi prisma flaquean.

El personaje El Sapo, me parece un personaje tipo parche. Está metido con calzador en la historia, tiene incoherencias, no desprende su edad, emociones, cometido…
¿De donde viene? ¿Cuál es su meta? ¿Un dialogo con Amy? ¿Por qué? ¿Qué relación tiene con ellas…?

Tenemos que trabajar en este personaje. Para mi “inmodesta” opinión no se sostiene. Y le veo complicada solución. Es un personaje cliché: gordo, calvo, que apesta, con un nombre tipo, con malas maneras…

La única solución que le veo es cargármelo, pero tiene efectos colaterales, otra subtrama más en la novela. ¿Lo soportaría?

No me gusta el personaje. No me gusta.

FranCo dijo...

Anabel, tras escribir el anterior comentario, me he quedado pensando al respecto, por mi mala costumbre de la sinceridad desnuda que tengo y quería apuntar que no eres la responsable del personaje.

Tu en este capitulo lo adoptaste solo por una horas. Los papis de este gordo somos todas las Plumas y yo el papi que abusa del gordito apestoso y que no quiere a su hijo.

Solo quería realizar este apunte a ver si lo metemos en algún centro y lo perdemos de vista.

Anabel dijo...

Es genial verte de nuevo en plenas facultades, FranCo. Siempre me gustaron los puntos discordantes así que no te preocupes por ello.

Y con respecto al Sapo estoy completamente de acuerdo contigo: no me cuadra este personaje. Ya lo he dicho en algún comentario en este mismo capítulo. Pero como continué la acción anterior, tuve que seguir con él. Sí que me parece un personaje un poco parche y una muerte puede convertirlo en un "héroe" o elevarle de categoria lo que sería un honor para él ¿no? Además, no creo que fuera una subtrama más, podríamos hacerlo encajar perfectamente en la trama principal. Al fin y al cabo, hemos sido capaces de demostrar que todo, por muy imposible que parezca, puede ser factible en nuestras manos.

Gracias, FranCo.

Ángeles Hernández dijo...

Franco, Anabel y Sapo:

Con un poquito de esmero ( de ese que tenéis tantísimo los seis), Sapo puede ocupar un prudente lugar omo secundario , a pesar de la escasa simpatía que produce. Por lo menos llevó a Sophie al estudio.

Tampoco todos tienes que ser personajes de primera fila, estoy segura de que sabréis sacarle su jugo -ni más ni menos- sin matarlo.

Buenas y agotadas noches Á.

FranCo dijo...

Ángeles, existen personajes secundarios en cualquier novela. Pero este presonaje es secundario con vocación de protagonista y tiene muchas incoherencias. No termina de cuadrar dentro de la historia.

No sabemos cual es su meta.

Amando Carabias María dijo...

A mi modo de ver, Sapo es un personaje que tendrá su protagonismo. Es un individuo, por lo que se sabe, encargado de vigilar/proteger/informar a Deborah sobre los movimientos de Sophie que ella no puede controlar en cada momento.
Pero en este juego de apariencias/engaños/secretos que nos muestran los personajes aún está por determinar si 'sólo' es esa su misión o tiene alguna importancia más en la trama.
Muerto Edwuard, que era el secundario con más ambiciones protagonistas, quizá él quede en esa frontera entre un grupo y otro.
Yo no preocuparía en exceso por su papel, seguro que encontrará su lugar: o bien clave o bien mera sombra.

Anabel dijo...

Ya he comentado que yo tampoco tengo muy claro el papel del Sapo, pero como dice Amando, poco a poco se irá esclareciendo qué sucede con él.