28 ago. 2010

Silencio previo



Diría que es insoportable. A priori, parecería incluso necesario y agradable. Es la mejor manera de concentrarse, el modo óptimo de llegar a las musas. Pero, el día de antes, incomoda.
Han callado todos. Probablemente, se hayan ido a pasar el fin de semana a la playa o a la montaña, huyendo del último estertor de un verano sin piedad. Sin embargo, el mutismo también indica la expectación que despierta el nuevo capítulo. ¡Chis! Tiene que trabajar, dejad que se concentre. Después de los cincuenta últimos comentarios, esta tranquilidad pesa, inquieta, sobrecoge.
Será que ya son muchos capítulos o la tensión de no saber resolver con inteligencia, de no haber elegido bien el movimiento, de dejar la trama demasiado complicada para el siguiente compañero. Presión.
Como una olla exprés llena de ingredientes que luchan por salir con el vapor silbante. Tras la cocción, lo que queda en el recipiente será el próximo capítulo. Ya no se puede elaborar otro pues se acabaron los condimentos y el tiempo. Tic, tac, tic, tac. Y ¿si se ha quemado? Y ¿si está soso? Y ¿si quedan grumos? Y ¿si no era eso lo que había que cocinar? Miles de dudas asaltan ante el plato acabado. Sólo queda adornarlo con un poquito de perejil. Y ¿si le hubiera quedado mejor el tomillo?


17 comentarios:

Ana J. dijo...

Pues yo ya estoy salivando de pensar en el próximo plato.
Déjate llevar por tu genio de buen chef, que nosotros aportamos un apetito voraz.
Besos

Isolda dijo...

Una entrada espléndida, Anabel.
Imagino que las otras plumas se sentirán igual que tú antes de sus respectivos capítulos.
Sin embargo, no lo han expresado tan exquisitamente como en ese guiso que estás preparando con tanto cuidado.
Seguro que es insoportable la presión, te creo, pero igualmente sé que sabrás resolver como lo haceis todos y estarás a la altura.
Besos, en su punto.

Flamenco Rojo dijo...

Expectante e impaciente esperando el próximo capítulo…

Anabel dijo...

Ay, amigos, qué nervios.

He de confesaros que ya lo tengo. Pero no paro de darle vueltas y más vueltas.

Os va a llegar mareado.

Gracias a los tres.

María dijo...

Y yo que creía que el silencio acontecido, desde la tarde-noche, del día 26, era por el impacto causado, ante mi revelación de que soy abuela, creía que estabais sopesando la posibilidad de eliminarme, como comentarista; ya decía yo, pues tan poco es para tanto.
¿Ahora resulta que el silencio lo causa la expectación por el próximo capítulo de Anabel?, ¿pero alguien duda que va a ser impactante y maravilloso, igual o mejor que los escritos por los caballeros que la han precedido?, en absoluto, tranquila que tu guiso, ya está a punto, lo huelo desde aquí.

Flamenco Rojo dijo...

María, no sabemos la edad que tienes y además eso no importa…Por lo que te leemos, por lo que dices y como lo dices, creo que coincidiríamos todos en decir que tu mente es la de una chavala jovencísima…Yo, con 54 tacos, a veces me siento que estoy a caballo entre padre y abuelo con mi pequeña Carmen de 10 añitos.

Besos y abrazos

María dijo...

Gracias Flamenco, no soy una abuela jovencita, tengo sesenta años, pero no es culpa mía que, los jóvenes de ahora tengan a sus hijos, pasados los treinta y muchos, como es mi caso.

Ana J. dijo...

Yo creía que era el calor, que nos tiene a todos -al menos, a mí- aplatanados.
Anabel, me estás tentando para hacer algo que sé que no se debe: pedirte que publiques antes.
Total, ya que lo tienes, qué más dan unas horillas?
María, estoy de acuerdo con Flamenco. Sinceramente, lo de ser abuela, la edad, no tienen la más mínima importancia. Lo importante es lo que tienes dentro de tu cabeza y tu corazón. Aunque sospecho que la abuelitud contribuye a esa buena abundancia que derrochas.
Te esperamos, Anabel
Un abrazo grande y un besico a todos.

María dijo...

Bueno, en vista de que Anabel, no se decide a publicar su escrito, hasta que no sea la hora adecuada, yo tengo una pregunta.

En el apartado "capítulos", el último es el 35, ¿se va a ampliar el cuadro, o damos por terminada la novela?

Ana J. dijo...

Habrá que ampliar el cuadro, salvo que Anabel nos de el susto y termine el capítulo con un irrevocable The end.

María dijo...

Me equivoco, ¿o estamos todos mirando la pantalla, en espera del gran acontecimiento?

Ana J. dijo...

No, no te equivocas. Al menos, en mi caso

Anabel dijo...

Ya está, ya está, sólo me he retrasado 17 minutos.

Lo siento, chicas.

Amando Carabias María dijo...

Mi padre (que es gran cocinero, no como su hijo, ejem) dice que los buenos guisos están mucho mejor cuando han pasado veinticuatro horas por ellos...
Yo decía estos días que algo se me había olvidado. Y era esto. Este maravilloso artículo que tiene los ingredientes...
Fantástico...
Por cierto, todo en su punto.

Anabel dijo...

Pues tu padre tiene razón, querido Amando: nada como dejar reposar un guiso y un escrito.

Gracias por todo.

FranCo dijo...

Tal y como dice Amando, existen guisos que se aprecian mejor a las 24 horas.
También tenemos que tener en cuenta que nunca podemos cocinar a gusto de todos y que una misma especie por unos es detestada y por otros alabada.
Creo que escribir es lo mismo, no podemos escribir al gusto de todos. Tendremos siempre admiradores y detractores. Asumido esto tendremos un gran camino recorrido.

Anabel dijo...

Tienes toda la razón, Francisco: no se puede escribir -substituir este verbo por otros:cocinar, gustar, pintar...- a gusto de todos.

Esta es una lección. Cuanto antes se aprenda, mucho mejor.