19 oct. 2010

Mi último capítulo


El 28 de abril, hace unos seis meses, me tocó por sorteo ser la primera de una iniciativa utópica que ponía a prueba a siete locos del teclado.
A medida que pasaban las semanas y los turnos de escritura se iban repitiendo, surgía en mi interior una responsabilidad desconocida hasta ahora, tenía la necesidad personal de crecer en cada capítulo, de sentirme engranaje activo de este proyecto, la necesidad de no desentonar ante unas personas que ya admiraba pero que, a medida que conocía y notaba su implicación, más me hacían apreciar lo necesarios que éramos todos.
Para seguir añadiendo más sentido de implicación y respeto por lo que hacíamos, se sumó un grupo maravilloso de seguidores de los que, día a día, comentario tras comentario, han llegado a ser para todos nosotros y para la continuidad de la novela tan imprescindibles como el capítulo en sí.
Desde que nos sorprendió Anabel con su espectacular capítulo, llevo dos días con la misma conciencia de respuesta ante la elaboración del capítulo 50, dando vueltas a una idea, retocando, cambiando, releyendo, inventando, sin darme cuenta de que era mi último capítulo.
Esta mañana, cuando el sueño aún era el protagonista, resacosa del insomnio del trabajo nocturno, caí en la cuenta.
Ya no volveré a escribir sobre nuestra Sophie, ni sobre Jack. Ya no me pasearé por las mismas calles de Edimburgo imaginándome donde viven nuestros protagonistas… y, sobre todo, no podré matar a nadie más.
Tengo el deseo y espero que la certeza de que esta aventura no acabará cuando se edite el último capítulo de la novela.
Nunca me he sentido igual, en ninguno de los trabajos que he podido realizar en equipo he tenido la empatía, la compenetración, el cariño y el respeto de todos. No puedo decir más.

8 comentarios:

Ana J. dijo...

Querida Inma
Me está entrando una tremenda melancolía al leer esta experiencia nada paralela, sino absolutamente imbricada en la de todos nosotros -al menos, en la mía.
Siento que tus palabras bien pudieran ser las mías si fuera capaz de expresar los sentimientos que he experimentado y experimento en esta locura maravillosa y con este grupo único.
Sé que este capítulo no será el último que escribas junto a nosotros. Esta novela sólo es el principio de todo lo que queda por llegar y compartir.
Un abrazo enorme, con todo mi corazón

Isolda dijo...

Los que lo vemos desde fuera, querida Inma, tampoco nos sentimos igual, creo que todos opinarán lo mismo. Hemos deseado desde tu primer capítulo, que esta aventura llegara a buen puerto. La hemos sentido como propia, como si nos jugáramos nuestra reputación. Intento imaginar cómo te sientes ante el número 50. Debe ser emocionante escribirlo y a la vez despedirse de los personajes, para que otro plumifero finalice lo que tú empezaste. Sólo puedo darte las gracias por tus 7 pedazos de esta novela que radicaste en Escocia, que nos ha paseado por tantos escenarios y que hemos sufrido y disfrutado al tiempo.
No digo nada más, leeremos el siguiente con emoción por tu adiós (siempre temporal, espero)
Besos para tí sola, valiente!

María dijo...

"Sophie era una chica solitaria, introvertida y sin mucho interés por socializarse."
Desde que leí esas líneas,la de cosas que han pasado, siete escritores, han escrito una novela, que está a punto de finalizar y un grupos de lectores, entre los que me encuentros, nos hemos dedicado a comentar-criticar, siempre con buena intención, lo que leíamos.
Parecía imposible, pero se convirtió en realidad y ahora se termina.
Querida Inma, no me extraña, que te sientas rara y nostálgica, yo me siento igual, y ya ves, no hago más que leer y comentar, sin ningún esfuerzo.
Espero ansiosa tu capítulo 50, y también que de una forma u otra, pueda seguir leyéndote.

Flamenco Rojo dijo...

Esto no es un hasta siempre...esto es un hasta pronto, seguro. Inma, ha sido un placer leerte y comentar tus capítulos.

Un abrazo en espera del 50.

Mercedes Pinto dijo...

No puedo creerme que os vayáis a poner tristes, justo en el sprint de la carrera, cuando más concentración necesitáis. No pasa nada Inma, seguiremos leyéndonos, visitándonos y, en cualquier caso, nos llevamos una experiencia inolvidable. Así que ¡ÁNIMO! que todavía te queda el último empujón.

Ángeles Hernández dijo...

Si ya lo llevo diciendo una temporada, que a ver cómo vamos a solucionar el síndrome de abstinencia de esta adición plumífera...

Entiendo como te sientes, Inma. Todo cierre implica un duelo, y aunque yo como lectora intentaré continuar siguendo vuestra huella, no va a ser lo mismo. Espero que al menos nos tengais al tanto de la evolución de este proyeto siete plumas y de otros que os planteeis.

Te esperamos esta noche, por última vez en esta etapa. Habrá otras más.
Mientras tanto un abrazo de vuestra compañera de viaje en la distancia, un abrazo fuerte, cómplice y entrañable Á

Dacil martin dijo...

Fuiste la primera en experimentar la extraña y extraordinaria sensación de escribir un capítulo bajo el murmullo de seis plumas expectantes, y que guardaban su turno. Luego, nos fuimos pasando uno a otro la baza con todo la mágia que ello conlleva pero, sí, amiga, lo has definido muy bien en este texto: la amistad, el respeto, y el crecimiento ha sido lo mejor de esta novela.
Un abrazo muy grande.

Amando Carabias María dijo...

Cómo te entiendo, Inma.
Desde el sábado de Zaragoza tengo una especie de nudo en la garganta... ¿No recordáis que dije que parecía poco una vuelta más?
Sí, Mercedes, nos vamos a poner, no sé si tristes, pero al menos melancólicos.
Ha sido una experiencia fantástica. Supongo que alguna vez se hablará de esta experiencia.
Probablemente habrá más intentos como este nuestro, pero estoy convencido que no habrá ninguna como ésta. Ni siquiera la próxima nuestra será como ésta. Estoy por apostar que nadie ha sido capaz de escribir una novela a 7 plumas, sin haber hablado nada del argumento. Ni siquiera ahora. Porque aunque se habló en la capital maña (¿cómo te agradeceremos Anabel esa invitación? Es impagable) de poder comunicarnos en esta última vuelta, no lo estamos haciendo.
Y ya me callo.