6 ene. 2010

Opción A


Sangre, el terrible dolor del abandono, el ruido de los recuerdos superpuestos, de las imágenes ominosas del futuro que inexorablemente habría de venir, rubíes y diamantes lacerando su piel y su corazón, las aguas del mar azotando su cuerpo hasta destrozarlo contra las olas.
Con esfuerzo se retiró de la sien el madito híbrido que abría las compuertas de sus visiones y dejaba que entraran en su mente los demonios del pasado, la agonía de un presente sin futuro.
Contempló los cuerpos de Jack y Escobedo, desmadejados sobre el suelo del laboratorio, ensangrentados, unidos por una misma muerte inútil, y lloró en silencio. Nada tenía sentido. Tan larga búsqueda, tanto sufrimiento, para nada, para terminar muertos en el corazón de la base de una organización paramilitar para la que no eran más que peones de un juego ganado de antemano.
En un rincón, Sapo se retorcía de dolor. No le quedaba mucho.
Presintió los pasos de los esbirros, acercándose. No soportaría una sola incursión más en su cerebro, no sufriría más.
Tomó el revólver que aún se mantenía sujeto en el puño contraído de Jack.
Un único disparo le devolvió la libertad. 

¿Volver a otro final?



3 comentarios:

Amando Carabias María dijo...

Los productos de casquería producen demasiado colesterol. Aunque de este modo se evitan burdas imitaciones y secuelas innumerables... Claro que esto mismo nos cierra el paso al estrellato. No sé.
No, creo que no.

Ángeles Hernández dijo...

DEMASIADO BRUTAL Y QUEDAN MUCHOS CSBOD SUELTOS

Ángeles Hernández dijo...

Tanto mineral, tanto tesoro, tantos podres para terminar como en un matadero...
Merecen nuesros chicos otro final.