6 ene. 2010

Opción F


El sudor que la cubría no era más que el preludio del placer que habría de alcanzar. Las manos, las bocas de sus amantes la mantenían en un perfecto estado de excitación. En la penumbra, los ojos saturados de deseo, apenas distinguía las formas varoniles, sólidas, de Jack de las más elegantes, pero no menos deseables, de Carlos, por lo que recurrió al resto de sus sentidos.
Aspiró el aroma áspero de sándalo que se demoraba en los pliegues del cuello de Carlos y gustó el sabor picante del lóbulo de su oreja, jugoso como una fruta exótica y madura.  El tacto único de la cabeza de Jack, tan desnuda como los sentimientos que le entregaba, el sonido bronco de su pesada respiración, el latido de su corazón, demandante, le proporcionaban la medida de la felicidad.
Arrebujada, inmersa en ellos, Sophie se abandonó al éxtasis.
Al fin fue libre.


4 comentarios:

7 Plumas dijo...

En este mundo el que no corre vuela. Mira a la cojita...

Amando Carabias María dijo...

Esta opción no está mal. Se huele un pacto en todos los órdenes.

Anabel dijo...

Es mi favorita.

¿Alguno lo dudaba?

Ángeles Hernández dijo...

Versiój en contra del romanticismo que ya comenté que me gusta:¿ Sophie con los dos?

Aunque he de reconocer que es original, tiene gracia y nos deja por fin a Sophie fuera de toda sospecha mojigata. Es hora de que se libere, disfrute y tome el mando incluso de sus juergas privadas.

¡Habría que verlo!, sobre todo cuando el latino topara con la calva del sajón o le enganchjare el pendiente en salva sea la parte.

Como estoy hablando en serio, seguiríamos in albis con respecto a las principales incógnitas de la trama.

Aunque ya sé que en Zaragoza, tras la lectura del capítulo 44 y con tanta magia y tanta risa, la tormenta de ideas del final pudo dar cualquier resultado, supongo que sólo nos habéis copiado los publicables...