17 jul. 2010

Los laberintos de Aradna




Esta mañana me levanté y, la verdad, no sé cómo, me dio por ojear la revista de Vino Selección. ¿A quién se le ocurre, a las ocho de la mañana de un domingo?
El destino, supongo, porque sólo llevaba unas páginas miradas muy por encima –¡qué viejo está Fernando Colomo!, ¿son eso caracoles?, las fotografías pasaban sin pena ni gloria delante de mis ojos- cuando leo, como en un anuncio de neón, enorme y titilante: BODEGA LABERINTO EL HILO DE ARIADNA
Debe ser que, como las embarazadas que solo ven más embarazadas por la calle, cualquier cosa que recuerde a 7 Plumas me salta a la vista. Va a ser eso, pensé.
Y también pensé en escribirle un mensaje a Amando para contárselo. Bastante infantil por mi parte, que me hagan ilusión estas pequeñas coincidencias.
Pero no pude, porque ya Amando había dejado un comentario al capítulo de Dácil, que me dejó helada. Whitestone. Otra coincidencia más.
Y las coincidencias se suceden.
Ayer comencé a leer un libro que me regalaron en mi cumpleaños, La mecánica del corazón, de Mathias Malzieu. Un libro concienzudamente escogido –gracias, Iván- porque en la sinopsis parecía resumirse nuestra novela: Edimburgo, callejuelas, un protagonista llamado Jack… ¿Cómo es que un escritor francés escribe algo así y nosotros vamos siguiendo su estela… ¡entre SIETE!
Pero es que hay más. Es que el Jack del libro está resultando ser un libidinosillo. Me explico: con diez años, ve a una niña que canta y se enamora. Vale, hasta ahí, no es para tanto. ¿Quién no se ha enamorado de niño?
Pero es que este Jack, que está comenzando a descubrir algo más que el “quieres ser mi novia” de los amoríos de infancia.
Es que Jack canta, a la par que la chiquilla, “Nos frotaremos el uno contra el otro hasta chamuscarnos el esqueleto, y cuando el reloj de mi corazón dé las doce en punto, arderemos, sin necesidad de abrir los ojos”.
Un tanto maduro, el chaval. Este Jack ya promete, como el nuestro.
Aún no conozco el nombre de la niña cantante, pero como se llame Sophie, a mí me da algo.
¿Y cuándo decís que hay que formalizar la matrícula para estudiar en la Facultad de Parapsicología de Edimburgo?

Ana Joyanes

11 comentarios:

Amando Carabias María dijo...

Joer Ana, no me digas estas cosas, que me entra el canguelo... Y yo actualizando como estoy la banda sonora de la novela.
Siempre he creído que la inspiración, además de ocho horas de sueño, consiste en tener las antenas abiertas, porque el mundo no deja de emanar cosas...
No sé yo qué van a pensar de nosotros los del vino, los de la empresa de seguridad... y los Jack de Edimburgo...

Amando Carabias María dijo...

Ya veo que lo has conseguido.
Por cierto, que no venía a esto...
¡Viva el vino!

Amando Carabias María dijo...

Y encima es un vino denominación de Rueda, a 40 kilómetros de Valladolid, a unos cien de esta Segovia nuestra...
Habrá que probarlo...
Por cierto, ¿serán ellos lectores nuestros?

Ana J. dijo...

Y seguro que hay más detalles que se me han escapado. A esto se le llama sincronicidad. Y está claro que estamos totalmente sincronizados: entre nosotros, con el universo...
Sí, da miedo. Y excitación. Yo me quedo con la excitación.
Gracias por la pista editora.
Besos

Ana J. dijo...

Lo mismo deberíamos enviarles el link. Igual les gusta y nos siguen

Dácil Martín dijo...

Cuánta coincidencia. El link a quién dices que mandemos, a la bodega? ¡¡Viva el vino"

María dijo...

Además la pequeña cantante proviene de Andalucía, concretamente de Granada, pero que recuerde no se llama Sophie.

Flamenco Rojo dijo...

Desde el principio de los tiempos ha habido asombrosas coincidencias que han influido en la vida de personas o en acontecimientos importantes...Este proyecto es uno de ellos…el tiempo me dará la razón. Estoy seguro que si se quieren buscar, siempre se encontrarán similitudes en ciertos hechos, pero lo cierto es que en algunos casos resulta difícil explicarse tanta casualidad…

FranCo dijo...

Joder¡¡¡ Yo no he leído nada de esto. Me quiero despistar.

¿Ana un domingo por la mañana a primera hora leyendo Vino Selección?

Estás bien? Necesitas algo? O Necesitas un vinito?

FranCo dijo...

Flamenco, coincido contigo, este proyecto no es uno más. Los astros están confabulados con él desde su nacimineto. Veremos muchas cosas aún.

Anabel dijo...

Esto sólo se arregla reuniéndonos todos en Edimburgo: mayor coincidenica imposible.

¡Sería genial!