12 jun. 2010

Capítulo 13



Entre la oscuridad del bosque de Hillwood y la del interior del deportivo, Sophie se decidió por ésta, resultaba más cálida e igual de arriesgada. La voz de aquella mujer, que aparentaba ser una chica joven como ella, le pareció sincera y de fiar. Enseguida se preocupó por su estado, facilitándole una manta, que siempre llevaba en la parte trasera, para que se abrigara, y se quejó de que su amiga la hubiese dejado abandonada de esa manera y sin que diese señales de vida. Sophie apenas hablaba, tan sólo para agradecer, tímidamente, lo que hacían por ella, sentía mucho frío y aún tiritaba y se notaba congestionada.


-Nosotros vamos a Cramond, pero, si quieres, te podemos dejar donde nos digas, no estás en condiciones de estar sola por ahí así y a estas horas –Le dijo la joven con la que hablaba.
-¿Eres de Cramond? –Preguntó Sophie rompiendo el discurso que la copiloto había monopolizado.
-Sí -Contestó
-¡Vaya yo también! Mi nombre es Sophie
-¿Sophie?¿No serás Sophie Mathews! – Preguntó sorprendida
-¿La cojita? –Se adelantó a preguntar el chico que conducía, sin pensarlo dos veces.
-¡Serás imbécil! – Le reprochó su pareja -¡Sophie! ¡No me lo puedo creer! Yo soy Lynne –Dijo a continuación tras regañar a su novio y encender la luz interior para que la pudiese reconocer
-¿Lynne? ¡Claro Lynne Campbell!, pero… ¡si estudiamos juntas!
-Este metepatas es Ian, no sé si lo recuerdas, era algo mayor que nosotras, pero sigue siendo igual de infantil que antes –Aclaró Lynne, mientras Ian con un gesto y una sonrisa saludaba y Sophie movía la cabeza reconociéndolo.
   La conversación se tornó divertida, “Sevilla tiene un color especial…” se oía a toda mecha, después de confesarse que las dos habían estado largo tiempo en Andalucía, Lynne como monitora de animación en un hotel y Sophie en la Universidad granadina; y a lo largo de la carretera que va hasta Cramond, fueron desfilando los compañeros de clase, para seguir con los viejos amigos, profesores y vecinos, que habían protagonizado aquellos primeros años de la adolescencia.
-¡Qué tiempos! Siempre te he echado de menos, ya nada fue igual, además, todo fue tan rápido y triste. Tuviste que pasarlo muy mal. Y, luego, desapareciste, quedando un mar de dudas, como si algo quedase pendiente. Nos resultaba todo tan extraño y brusco… -Dijo Lynne, que no paraba de hablar.
-De hecho, todos pensábamos cosas que no nos atrevíamos a contar, nunca había ocurrido nada igual en un pueblo como éste y, desde entonces, los rumores no han dejado de correr –Dijo Ian
-¿Rumores? –Preguntó extrañada Sophie
- Sophie, no le hagas caso a este bocazas –Dijo Lynne a Sophie, poniéndole a Ian cara de perro.
-Bueno, es que parecía muy extraño, sobre todo aquellos militares que estuvieron rondando por allí una semana antes de que todo ocurriera. Mi tío, que también era militar, sabía quien era aquel jefazo, por eso sé que eran personas muy importantes –Comentó Ian, sin darse cuenta que para Sophie lo que decía era muy revelador.
-¿Sigue, sigue… viviendo, tu tío, en Cramond? –Preguntó, Sophie, indecisa y cautelosa.
-No, ahora está en un geriátrico de Edimburgo, ya es un poco mayor –Contestó Ian, provocando que a Sophie, le viniera, inevitablemente, la imagen de Eddy.
   Ian y Lynne se empeñaron en llevarla hasta su casa en las afueras de Edimburgo, no muy lejos de Cramond, situada en las faldas de una suave colina, desde donde se contemplaba las aguas mansamente dormidas del Fiordo de Forth; allí, impresionados por la atractiva fachada ecléctica de la casita decimonónica, se despidieron, tras prometerse mutuamente que se llamarían, para quedar algún que otro día. La emoción del reencuentro, el cansancio, el frío y la afectuosa despedida, dejó a Sophie traspuesta unos minutos, el suficiente tiempo para olvidarse de la cajita de Hillwood, que la había dejado en el coche, como si el pequeño tesoro se escondiera y quisiera escapar para volver a internarse en el bosque.

   Descubrir a sus antiguos amigos fue algo placentero, ni siquiera se acordaba ya de Déborah, era como retornar a su primera casa, de la cual había salido apresuradamente, sin apenas tiempo de hacer las maletas y despedirse, esa noche se prolongaría en el sueño, como un pozo profundo y oscuro que, poco a poco, le iría revelando sus recuerdos más tiernos y entrañables.

   Cuando Sophie entró en la casa, ya era tarde, y su abuela ya estaba acostada, como era usual desde hacía algunos años, el tiempo y las responsabilidades de sacar adelante a su nieta por sí sola había ido quebrando la salud de hierro de Amy, aunque como buena testaruda se negaba a reconocerlo y, siempre, hacía más de lo que realmente podía. Los gritos de Sophie la solían despertar a la misma hora, no se había acostumbrado a las pesadillas de su nieta, pero como si fuera un autómata se dirigía primero a la cocina, para ir preparando una tila; “¡abuela, abuela!”, gritaba sin parar, y Amy corría dolorida, por sus desgastados y débiles huesos, o como decía ella: podridos huesos, alertando su presencia, “¡ya voy, ya voy!”. Sin embargo, esta vez fue distinto, cuando abrió la puerta, agotada y casi sin aire, Sophie estaba sentada en la cama, revolviendo libros y papeles, y cuando la abuela la miró, la vio sonriente, como si hubiese descubierto la felicidad en ese momento. A pesar de todo, tenía un aspecto enfermizo, estaba pálida y sudorosa, además, al tocarla apreció que tenía algo de fiebre y estornudaba, “¿Sophie, te encuentras mal?”, pero su nieta, en vez de responderle, no dejaba de hacerle preguntas, mientras buscaba algo afanosamente entre los papeles, esparcidos sobre la cama.

-¿Recuerdas…, recuerdas el lugar que papá y mamá estaban investigando, antes de que desaparecieran?”-Preguntó Sophie.

-Sí…, déjame pensar…-Decía Amy, que aún no había tenido tiempo de recuperarse.

-¡Culross!! –gritó inesperadamente Sophie- ¡Claro!¡Ahora lo entiendo todo! Esa callejuela que me hace vomitar en las pesadillas y luego me atan a un carro al que prenden fuego como si yo fuera una bruja. Mi padre me hablaba de ese sitio, un pueblo del siglo XVII, donde había un barrio de curtidores, estaban en una calle, Tanhouse Brae, -Decía apresuradamente mientras señalaba fotos, mapas e imágenes repartidas en las revistas y folletos que había sobre la cama- era una zona maloliente, por eso la llamaban “Stinking Wynd”, callejuela apestosa, porque, además de la sal, que obtenían gracias a la mina de carbón submarina, que George Bruce, uno de sus mercaderes, había inventado, utilizaban la orina de perro. Ahora lo recuerdo con claridad; también, me acuerdo de aquel edificio del que me hablaban y que estaban investigando, el antiguo edificio del Ayuntamiento, en cuya planta alta encarcelaban a las brujas que luego condenaban a la hoguera en Edimburgo.

Esa mañana el Sol parecía brillar tanto como los ojos de Sophie, Amy no recordaba haberlos visto nunca tan hermosos y alegres. 

La luz se filtraba, con dificultad, entre las persianillas de la ventana, que daba al despacho, y en la penumbra se distinguía un gemido confuso, entre doloroso y placentero, “sigue así, así, sigue, zorra...”, que se ahogó al sonar el móvil. Se quejó de la inoportunidad de la llamada, pero, cuando descubrió quién lo llamaba, se subió la bragueta y Jane salió de debajo de la mesa. Con un gesto mandó que saliera de allí, pero antes cogió uno de los zapatos de tacones y lo tiró hacia la puerta, como se hace con los perros cuando el amo quiere que recuperen un objeto, Jane sabía lo que quería y, exagerando su contoneo voluptuoso, llegó cojeando hasta la puerta, con un solo zapato, despacio, mostrando una actitud provocativa con su falda estrecha que acariciaba con sus manos insinuósamente. ¿Dónde coño te habías metido!, ¿cómo que un accidente?, ¿serás imbécil?, ¿y Sophie?, ¡es que eres gilipollas!,¡te he dicho que no te separes, ni un momento, de ella!, ¿no sé qué mierda estaría pensando mi padre cuando te contrató! , ¿y ahora qué…?, ¿qué no me preocupe?, ¡claro que no!, ¡la qué tienes que estar preocupada eres tú, estúpida!, ¡de ésta te vas a enterar, jodida zorra!

63 comentarios:

Ana J. dijo...

Voy a leerlo ahora mismo.
Besos

Ana J. dijo...

Bendito sea Dios, Marcos!!!
Déborah es una mercenaria pagada por el padre de Jack para que vigile a Sophie! Aún tengo que cerrar la mandíbula con las dos manos...
Este capítulo es trepidante: el encuentro con los viejos compañeros, que le proporcionan una pista importante (los militares en la zona, una semana antes de la desaparición de sus padres), la cajita olvidada (esa cabeza!!), el regreso a casa para descubrir el porqué de sus pesadillas, el callejón apestoso de Culros (tengo que guglearlo de inmediato), las brujas que eran llevadas a Edimburgo...
Cuando me recupere de tanta emoción lo releeré para buscar más detalles.
Por ahora, felicidades, Marcos. Has escrito un capítulo que va a traer cola.
Un abrazo

Marcos Alonso dijo...

Si, Ana, tenía que hacer algo con ella y su ineficiencia, preferí vender su alma al diablo, es decir al BLack Donald, antes que matarla.; pero ya sé que nunca más podré mirarla a los ojos, es una mujer mala, aunque la verdad es que creo que ahora me gusta más así, mala, mala.

Abrazos

Dácil Martín dijo...

Buen capítulo Marcos, estupenda labor de cirugía para seguir hilando la historia de Sophie cada vez más complicada en detalles e intriga. Se desprenden además varios acontecimientos interesantes, entre ellos: que la desaparición de los padres de Sophie tuvo trascendencia militar importante (estuvieron presentes en Cramond altos cargos); dejó olvidada la caja; localizó el callejón y lo relacionó con hechos del pasado lejano (brujas incluidas...)
Pero me cuesta reconocer a JacK como la persona que grita al teléfono y recibe de Jane tan especiales favores. Supongo que motivado por un cierto aprecio después de leer el capítulo de Ana J. Y Déborah ¿es una doble detective contratada por el padre de Jack? ¿O es otra detective distinta la que vigila a Sophie?
En definitiva: ¡enhorabuena! Y fiel a tu estilo no has dejado brillos del sol y de alegría en la novela, en Sophie. Un abrazo.

Ángeles Hernández dijo...

Que barbaridad, tres minuots y ya hay cuatro comentarios.

Esto es vicio ¿verdad?

Ángeles Hernández dijo...

Bravo Marquitos, nos has dejado gratamente sorprendidos.
La primera lectura casi en diagonal (el bosque entero) me ha dejado un estupendo sabor de boca. Ya tendremos tiempo de ir desbrozando los árboles, los detalles del relato.

Deborah espía es una salida estupenda para que continúe con nosotros y vayamos aclarando el por qué de su lentitud en la investigación.

Irán surgiendo más comentarios en estos días, no lo dudes.

¿Eddy?.

Flamenco Rojo, te echamos de menos, eres mucho mejor que Google.

Marcos Alonso dijo...

Gracias Dácil. Bueno, en realidad lo mosqueante es que los militares estuvieron antes de que desaparecieran, creo que deberíamos preguntarle a Amy y al tío de Ian por ellos.

Lo del callejón de Culross (existe en realidad y también los datos citados), otro callejón más! Tiene que ver con las pesadillas. No tiene tanta importancia lo de los curtidores, las brujas y aquella época, como que su padre le hablaba de ese pueblo donde investigaba y esas cosas que le contaba se le quedó grabada en forma de pesadilla, que es lo que le permite, ahora, recordar ese pueblo, que puede ser clave en la historia.

Abrazos

La Esfera dijo...

Yo diría que, más que vicio, es una necesidad. Quién tiene a mano el siguiente capítulo y no lo lee de inmediato!!!
Claro, que no todo el mundo es tan impulsivo y se lanza al comentario casi sin reflexionar. Pero es que esto es lo bueno de internet, que puedes hacer un comentario, aunque no sea definitivo, sobre la marcha. Y otro, y otro...
Marcos, yo también prefiero a una Déborah mala, mala... eso le da un plus de interés.
De repente la he imaginado como a Jessica Rabbit, con la larga melena rubia sobre el ojo, el vestido ceñido, las caderas sexis y diciendo: "Yo no soy mala: Marcos me ha escrito así"
Me encanta.
Dácil, está claro que a Jack solo le vemos la parte humana las chicas. Los chicos siguen viéndolo como un capullo integral. Lo mismo lo es...
De nuevo, Marcos, me ha encantado el giro de este capítulo. Da para mucho.
Un abrazo fuerte a todos

La Esfera dijo...

Una cosa, el post de antes, que firma la Esfera, lo he escrito yo, Ana Cabezaloca, que me metí por el lado equivocado.
No me gustaría que pensarais que FranCo se incluye entre las chicas.
Besos

Marcos Alonso dijo...

Gracias Angeles. Pero por favor, cuidemos el bosque.

Si lo de Eddy viene a cuento porque el personaje que puede identificar al enigmático militar es el tío de Ian que está en un geriático de Edimburgo ¿Dónde trabaja Eddy? si es así Eddy le podrá echar una mano a Sophie, a no ser que se llegue tarde..

Un besote Angeles

Marcos Alonso dijo...

Jessica Rabbit! Me encanta la comparación y resume muy bien mi idea sobre ella.

Marcos Alonso dijo...

Ana me alegro que tú seas tú y que FranCo sea FranCo. No sé cual es el lado equivocado, ni por donde te metes, pero en cualquier caso confíamos en tí.

María dijo...

Estoy que me caigo de sueño, (yo madrugo mucho), pero no podía esperar, para saber como iba Marcos a sacar del accidente a Déborah; la ha convertido en espía, me gusta a lo Jessica Rabbit, le pega más que lo de investigadora que no descubre nada.
Mañana lo volveré a leer más despacio, pero esto va de sorpresa en sorpresa.

Marcos Alonso dijo...

Sí, María, a la pobre Déborah le vamos hasta cambiar el DNI.

Un beso y que descanses

Ángeles Hernández dijo...

Claro, el geriátrico de Eddy. Buena oportunidad para pagar su culpa.

Por frivolizar un poquito ya que estamos tan contentos: Ya sabéis que las mujers buenas van al cielo y las malas a todas partes, tienen su morbo, desde pequeñita me sedujo la primera que conocí "Cruela de Vil".

Y Jack, ¿será un capullo ?, parece que le va el asunto del , bueno de eso, pero ¿quién es su padreque le hace el encargo? , ¿qué razones tiene para vigilar a Sophie?, ¿no podrían ser las de protegerla? no todo "salido" tiene por qué tener a priori malas intencione. Le concedo, cuando menos el beneficio de la duda.

Inma Vinuesa dijo...

Marcos después de releerla 3 veces, es que no tengo sueño, me tienes anonadada, esto se está complicando, pero me ha dejado mal que se le olvidará esa caja en el coche, ahora tendrá que volver a ver a esos nuevos-viejos amigos para que se la devuelvan, ¿Y esos amigos me da que no se van a quedar en solo devolver sin curiosear? sobre todo ese Ian impertinente.
Enhorabuena, se ve que te lo has trabajado, y no solo estos últimos tres días.
Un abrazo

Mercedes dijo...

Ya sabía yo que Deborah no era trigo limpio. Así que a Sophie la vigilan de muy cerca. Ha sido una suerte que la recogieran esos antiguos compañeros de clase, hablar con ellos le ha dado muchas pistas que la van a ayudar a seguir atando cabos. Lo del tío del chico que conducía será una pieza clave.
Me gustan mucho los textos con diálogos, siempre me ha parecido más amena una historia cuando hablan los personajes. De manera que he disfrutado esta entrega muy especialmente.
Felicidades Marcos.
Un abrazo a las 7 plumas.

Marcos Alonso dijo...

Sí Angeles,Cruela de Vil, mala donde las haya. Sin embargo, me resulta, a diferencia de Déborah, un tanto amargada.

En cambio Jack, cada vez más, me recuerda al ofuicial de la SS nazi de la lista de Schindler, que protagonizaba Ralph Fiennes. En algunos momentos podía llegar a ser generoso e intentar ciertos gestos de ternura, pero inevitablemente terminaba saliendo el ser despreciable que llevaba dentro con ese aire de grandeza.

Marcos Alonso dijo...

Gracias Inma, la verdad que, aunque no me parece mal tipo, no es de mucho fiar, aunque puede resultar muy útil para Sophie (su tío...) Después de perder una gran aliada(Déborah) Sophie necesitará de nuevos amigos que la ayuden, a ver si Carlos se espabila un poco.

Un abrazo INma

Marcos Alonso dijo...

Gracias Mercedes. Todo apunta que estos nuevos personajes se fortalecerán en la historia, le pueden ofrecer una gran ayuda, recordemos también la caja de Hillwood que está en su poder etc. Y un secreto, Lynne Campbell es de carne y hueso, bueno más de hueso que de carne, y también es escocesa. Así que un abrazo para tí Mercedes y otro para Lynne por si lee este comentario

La Esfera dijo...

He intentado guglearla pero me sale una señora que es algo así como psiquiatra y creo que una cantante...
Eso de que es más de hueso que de carne significa que está muerta o que es anoréxica?

Amando Carabias María dijo...

Si el contador no se equivoca, en apenas tres horas este es el vigésismo segundo comentario.
En fin que ya está dicho lo más importante.
Pero no quiero de dejar mi aportación, fundamentalmente porque este capítulo me ha encantado absolutamente, Marcos. Porque le has vuelto a girar la novela nuevamente. Por algo venimos de La Esfera. Y digo girar porque no es que haya una sola vuelta de tuerca, sino varias, incluso históricas.
Nos introduces a dos personajes nuevos, haces referencia al menos a otros dos (el padre de Jack,y el tío de Ian... Espera, espera, ¿O son el mismo?) cuyo pasado es importante.
Aludes al siglo XVII y a un lugar un poco más allá de Cramond, un lugar que en la historia tuvo alguna importancia según la información que deslizas en la propia trama, y que he comprobado en varios lugares de internet.
Pero lo más importante, a mi modo de ver, incluso para la historia, es el giro que le das a Deborah.
Esto de ser un doble agente no es que me guste mucho, pero saldremos adelante.
En fin, casi no he podido leer el resto de comentarios, pues he estado en otras habitaciones de esta casa, y no sé si me habré repetido mucho. Si es así, perdón.
Lo dicho, el milagro continúa.

catherine dijo...

Excelente, Marcos, me encanta. Todo se encadena, mucho se esclarece.
¿Coja también Deborah, con o sin zapatos? Porque a Jack le gustan las zorras cojas, digo zorra porque parece que para él las mujeres son "zorras todas."
No hicé la experiencia de leer todos los capítulos seguidos pero debería hacerlo, como lo hicieron otros. Pienso que no se notan mucho diferencias de estilos.
El suspense: terrible, con la libreta en manos de Jack, la cajita en manos de los viejos amigos (¿amigos los dos?) y la vigilancia de Sophie por Deborah para bien o para mal. Podemos contar con la ayuda del viejo militar y Ed (¿se trata del mismo geriátrico?), del viejo profesor y ¿de Carlos?
Otra vez se habla de Andalucía. Pero seguimos descubriendo las afueras de Edimburgo. Me alegro que Sophie supere sus pesadillas.
Enhorabuena Marcos por este capítulo que se parece a la vida misma.

FranCo dijo...

Impresionante, pensaba que leería el capítulo y sería de los primeros en comentar y ya hay más de 20 comentarios.

Me empieza a parecer esto un milagro. Que la historia se complique de tal manera en cada nuevo capítulo y que a su vez vaya engranando con los pasados.

Marcos, salvaste a Deborah, tanto del accidente como su personaje. Ahora podemos justificar la discreción del personaje. Que trate de estar junto a Sophie y no encuentre pistas sobre sus padres, el que dilate toda la investigación.

Inteligente vuelta que nos lleva a encontrarle sentido a ese geriátrico que había aparecido y me tenía en vilo pues había también que justificarlo.
Chapó canarión.

Marcos Alonso dijo...

Ana, cuando dije que Lynne era real no me refería a que fuese famosa o concida, sino lo típico de una amiga de una amiga, y tiene más hueso (delgada) que carne.

Isolda dijo...

Dejé un comentario anoche, supuestamente tras el de Imma. Seguro que se perdió con el unicornio azul...
Marcos, se te ve exultante y no es para menos. Lo de Deborah es un giro fantástico... y la queríamos matar!
Qué imaginación! y sigue cuadrando todo. Ana J, todos vuestros capítulos traen cola, es más traen de cabeza a le siguiente pluma!
Felicidades!
Un beso y 6 más.

Marcos Alonso dijo...

Amando, es increíble como te pones las pilas, ya ví tu información sobre Culross, muy completa y currada. La verdad que sentiría mucho meter la pata y romper el juego a los demás al desviar demasiado la trama de la novela.

Por un lado quise dar la posibilidad de otro origen de la desaparición que no fuese el paranormal (que sigue ahí si se quiere). Luego involucrar a más personajes y unirlos entre sí:
Jack-déborah-sophie-Eddy-tío de Ian-padre o familiar de Jack?
y también con el pasado.

Y despejando incognitas para crear otras. Aclarar la pesadilla..

Nuevos escenarios: La novela se está caracterizando por ese dinamismo espacial. Nos movemos ágilmente por un territorio, que en principio nos era desconocido, un canto a las bellezas patrimoniales y naturales de Escocia (no parecería descabellado dar los toques a la oficina de turismo de Escocia, que Flamenco nos dice que son tan agradables, para que nos pague un viajito a Edimburgo, creo que nos lo merecemos más que los canarios que viajaron a Islandia, no?).

En cuanto a la carta-cajita de Hillwood, no se si notó mucho pero cuando pude me la quité de encima, seguramente tú, Amando, u otras plumas seguro que ya tendrán claro su contenido.

Culross puede dar mucho juego, recomiendo acercarse por ahí con el Gooogle earth o maps. Se localiza muy fácil pasado el famoso puente ferroviario al final del Fiordo de Forth, en su rivera norte. Me llama mucho la atención un campo que ha invadido el agua, como si fuera un polder, ahí está las famosas minas submarinas donde antiguamente se extraía la sal, me parece un lugar maravilloso para esconder cualquier cosa.

En cuanto a Déborah, ya sabes que a veces en los quirófanos hay que aceptar males menores y casi sin darme cuenta, justificando su papel y utilizándole para integrar más la historia lo he reciclado y ha surgido, como dice Ana J, una Jessica Rabbit, la verdad que no me disgusta mucho. Tampoco la veo como una ferviente servidora de Jack y los suyos, más bien hay una cierta antipatía mútua y seguro que las circunstancias la han metido en ese papel, creo que le tiene hasta cierta simpatía a Sophie, pero, sin duda es un personaje sin escrúpulos que se vende al mejor postor y no es de fiar.

Marcos Alonso dijo...

Gracias Catherine, Con respecto a la relación de Jack y Déborah no la veo como una atracción física, por supuesto de Déborah a Jack no; pero incluso Jack, que es tan rarito, me da que no se siente tan atraído por la despampanante Déborah-Jessica, seguro que hay un enfrentamiento entre ellos, y cuando le dice zorra, parece ser que és más por simplemente insultarla que una referencia sexual.

Un abrazo

Marcos Alonso dijo...

Sí, FranCo, habrá que echarle mano a ese geriátrico seguro que los mayores nos podrán contar muchas cosas, no solo el tío de Ian. Démonos cuenta que los que tienen 85 o 90 años, tenían 20 o 25 cuando terminó la Segunda Guerra Mundial. Sospecho que pasaron muchas cosas que se ocultaron, algún alemán desesperado o desertor ....

Un abrazo chicha

Marcos Alonso dijo...

Gracias Isolda, recojo el beso que me corresponde de los 7 que envías.
Cualquiera sabe, es posible que al abrir la cajita de Hillwood nos encontremos con tu comentario perdido, y es que aquí ya puede suceder cualquier cosa.

Lo del cuaderno en manos de Jack va a ser un problema, como si fuera poco,descubrimos a la traidora de Déborah, se le complican las cosas a Sophie.

La verdad, Isolda, que después de pasar nervios y estrés, cuando llega tu turno, te entra unas ganas tremenda de drear y escribir, luego, deseos de publicar y esperar los comentarios, finalmente, compartir y aprender de todo lo que te dicen para mejorarlo y ahora... uff y ahora?... el mono hasta dentro de casi un mes sin probar esta droga dura...

Un séptimo de abrazo muy fuerte.

María dijo...

Ya he releído el capítulo 13, se nota que no eres supersticioso o quizá si, pero te ha salido redondo.
Muy bueno, que la nueva información que consigue de sus antiguos compañeros, nos lleve al geriátrico de Eddy, vamos a darle una oportunidad al muchacho.
Parece que nos centramos más en que las investigaciones de los padres, eran sobre fenómenos paranormales, y que luego, en la imaginación de una niña, junto a lo sucedido dan lugar a las pesadillas, que por fin empiezan a encajar en la mente de Sophie.
En cuanto a Jack y su padre, no entiendo muy bien la relación, a no ser, como he leído en algún comentario, que el padre sea la misma persona que está en el geriátrico y que tuvo relación con los hechos.
Por fin llegamos a Déborah, haz con ella lo que quieras... Pero esa melena ondulante, ese vestido ceñido, ese escote "palabra de honor" que no sabemos muy bien como se sujeta, bueno lo de Jessica, le va de maravilla.
Por cierto, lo del olvido de la cajita, no tiene perdón, primero el cuaderno, ahora la caja, pero ¿donde tiene la cabeza esta chica?.
Besitos.

Flamenco Rojo dijo...

Glub…Sevilla tiene un color especial…Esta novela es la que tiene un color, un olor y un sabor especial. Pocos ingredientes le falta…ni la sal.

Abrazos.

Ángeles Hernández dijo...

Por lo de las superticiones:

Este es el capítulo 13, que se ha publicado el día 13.

Pero nada puede con la virguera maestría y sincronía de los SIETE MAGNÍFICOS.

(Nota:En la exursión a Escocia ¿podríamos también acompañaros los fans más fieles?, daríamos mucho juego, no lo dudéis.

Un abrazo a todos y gracias por alegrarme este oscuro domingo.

Ana J. dijo...

¿Quién dijo miedo?
El 13 incluso nos ha traído buena suerte.
Ese viaje a Escocia vamos a tener que hacerlo, sin falta. Todos.
Gracias a ti, Ángeles, que estás siempre respaldándonos.
Un abrazo

Amando Carabias María dijo...

Respecto de la cajita, tenía una idea muy vaga, esa famosa carta que le escribió su madre.
Después de pensarlo un poco, me parece genial que la haya vuelto a perder.
Si intuyo vagamente por dónde tienes pensado el argumento, no es que me alegre que la caja se pierda, sino que caiga en manos de Ian.
Creo que la caja nos puede dar más juego del que parece, incluso más del que tú has sospechado en un primer momento. Pero con Ian por medio...
Bueno, iremos viendo, pero empiezo a intuir alguna cosa.
Me parece, y espero que esto no moleste porque lo digo con admiración, que eres quien tienes más claro un posible argumento. Y me gusta la idea que vislumbro. Pero mejor no adelantar acontecimientos. Ahora dependemos de los hallazgo que haga Anabel. Y ella seguro que encuentra muchas cosas... ¿No fue ella la que descubrió la antigua relación entre Ed y Sophie...?

Marcos Alonso dijo...

Hola María. Creo que el padre de Jack no debe ser el tío de Ian que está en el geriátrico, pero si lo puede conocer éste. No necesariamente ha de estar vivo, y puede que tenga que ver con aquellos jefazos y militares.

Un abrazo

Marcos Alonso dijo...

Bueno Flamenco, la referencia a Sevilla tienes que tomártela como un homenaje hacia tu persona, por supuesto, e incluso no desechar ver a Sophie por sus calles.

Marcos Alonso dijo...

Efectivamente, Angeles, quiero negociar con la oficina de Turismo que subvencione nuestro viaje (todos los autores y comentaristas), con la condición de que los chicos llevémos faldas escocesas y las chicas imiten a Sophie, echándole jarras de cervezas a todos lo que se encuentre por delante en cualquier bar.

Marcos Alonso dijo...

Sí, Ana, hazte la valiente, eso lo dices porque no era viernes o martes.

Marcos Alonso dijo...

Sí, desde luego la cajita es imprescindible, pero reconozco que ´se me presentaban demasiadas posibilidades y preferí dejar pendiente ésta. No obstante, se puede retomar fácilmente, Ian y Lynne saben que es de Sophie y puede ser una forma de volver a encontrarse. además quedaron en llamarse, seguro que cuando se de cuenta lo hará Sophie.

Ana J. dijo...

Con un par de esas cervezas que yo no tiraré sobre nadie (qué desperdicio!), no me importaría que fuera martes y 13 o viernes y 13. Ya sabes que soy una chica aguerrida a la que no le importa salir corriendo en caso de que la cosa se ponga peluda, natural o sobrenaturalmente hablando.

Dácil Martín dijo...

Buenoo, como se está poniendo la cosa, incluye además la propuesta de una excursión a Escocia a la que me apunto, seguro.
Por mi parte añado, entre tantas opiniones y puntos de vista de los personajes, mi falta de confianza hacia Eddy. Por la sencilla razón, y como otras comentaristas han señalado, que este tras la larga búsqueda de Sophie no fuera directamente a su encuentro, y al contrario, observara primero sus hábitos. Por tanto, me da la sensación que Sophie está más acorralada que nunca, sumando menos amigos que enemigos.

María dijo...

Marcos, sobre el padre de Jack, me aclaras que no forzosamente tiene que ser la misma persona del geriátrico. Pero hace diez años contrató a una persona para que espiara o siguiera a Sophie, luego el encargo se lo pasó a su hijo Jack, los motivos forzosamente tiene que estar relacionados con el pasado, pero entonces, ¿como llego Sophie a trabajar para Jack?, hasta ahora pensábamos que era una empleada más, de una gran empresa, pero, ¿Jack ya la conocía?, ¿como hicieron para que aceptara el trabajo?. No se si estoy diciendo disparates...

Marcos Alonso dijo...

Pues, no sé, María, pero se me ocurre que si hay alguna necesidad imperiosa de controlar a Sophie, desde que era una jovencita, lo mejor es ofrecerle un trabajo (ya de eso se puede ocupar Déborah, que se habría convertido en alguien de confianza de la familia) desde donde se puede controlar sus movimiento, e incluso ordenarle lo que se quiera.

Amando Carabias María dijo...

Opino, María, como Marcos, que ahora tiene más razón de ser el que Sophie trabaje para Jack, e incluso se explica muchísimo mejor el interés morboso que Donaldson siente por nuestra protagonista. Si alguien está interesado en comocer sus movimientos nada mejor que tenerla cerca. Y ofrecer un contrato a alguien, cuando este alguien es joven, es una auténtica maravilla para quien es contratado. Tampoco sabemos exactamente cuánto tiempo lleva en la empresa.
Edward nos hace dudar porque aquel día del callejón actuó cobardemente y porque, como dices, primero se decidió a estudiar a Sophie, antes que presentarse ante ella con franqueza.
No es que quiera redimir al personaje (aunque yo lo introdujera), pero sí aportar mi visión del asunto. Repito que para mí lo del callejón fue porque, como la propia Sophie, reconoció la voz que llamaba a la entonces adolescente; además, me parece que todo sucedió rápido y, por otra parte ¿quién llevó o acompáñó a su casa a la chica tras la agresión? Siempre he pensado que fue Edward, quiero decir, en ningún instante, me parece, se dice que huyera de la escena. La otra cuestión creo que fue un poco de prudencia (aunque también algo de cobardía quizá. Habían pasado los años (no olvidemos que Sophie se vino a estudiar a Granada) y tendría que estar seguro de que aquella joven era la misma.
Personalmente, aunque es verdad que Sophie parece más sola que en ningún momento, confío en la pasión que siente Eddy por ella. Y no podemos olvidar aún a Escobedo. En mis cuentas estaba Deborah, pero aunque no se pueda descartar, esta chica me ha decepcionado un poco... Aunque como tantas veces nos ha mostrado el cine y la literatura, los agentes dobles a veces son menos dobles de lo que parecen a primera vista.

Dacil martin dijo...

Hay un detalle que no debemos olvidar: Sophie parece que dejó a posta el cuaderno en el trabajo para que lo leyera JacK. Desde un principio he pensado que Sophie fue a por Jack, y no que este sólo la contratara por casualidad y por morbo. Hay gato encerrado entre estos dos personajes. ¿Quién es el padre de Jack para atreverse a comprar a Deborah? ¿Estará Sophie al tanto del doble juego de Deborah? Tal vez Deborah sea el anzuelo al que han picado los Donaldson.

Anabel dijo...

¡Madre mía!

Y, ahora ¿qué hago yo?

Sólo tengo dos días y medio para presentar el siguiente capítulo y aún he de estudiar éste a fondo. Hay tantos detalles e información nueva que tengo miedo de confundir los datos o de olvidarme alguno relevante.

Marcos, me matas. Menudo capítulo, no deja indiferente a nadie y además rizas el rizo. Sophie va a resultar una gran despistada (se olvida su cuaderno cerca de Jack y la caja en el coche de esos dos); Jack sigue con su obsesión con las cojitas y le pone la sumisión de las hembras (no hay manera de salvarlo de la ira masculina, querida Ana); Deborah adquiere nuevos matices de mala malosa (¿no era morena?, lo digo porque la Jessica Rabit es rubia, aunque qué no hará un buen tinte); nuevo escenario y época e, incluso, militares. Uf, no sé por dónde empezar.

Digo desde ahora que mi teoría sobre los padres de Sophie es inadaptable a este nuevo orden de cosas. Así que ya puedo deciros que he desechado la idea de que los padres de Sophie fueran activistas del IRA. El encuentro en el callejón de Cradmon fue con sus padres (evidentemente la voz era de su madre, querido Amando). En el callejón, imaginé yo, los padres comunican a Sophie que han de huir y adquirir nuevas identidades pues les perseguía muy de cerca la INTERPOL. Este encuentro se produce así pues los jefes de la banda no quieren que Sophie sepa nada. Justo en el momento en que se lo contaban, aparecen en escena los jefes de la banda y hay una trifulca porque la adolescente quiere ir con sus padres y los jefes de la banda se oponen y han de utilizar la fuerza para separarla. Bueno, algo así. Creo que ahora no hay manera de enlazar este hilo en la trama ya creada, suficiente hay ya con lo paranormal, la Segunda Guerra Mundial, militares…

Querido Marcos, no sé qué hacer, te lo juro. Se ve claramente que tienes muy clara tu trama y eso es muy importante a la hora de escribir el capítulo pues lo dota de credibilidad. En estos momentos, repito, no sé hacia dónde dirigirme.

Me retiro a mis cuarteles de invierno a ver si se me ocurre algo.

No estoy para nadie.

Anabel

PD: Estupenda la documentación sobre el nuevo paraje (aún no me he aprendido el nombre). Mando un SOS a Amando: necesito un árbol genealógico de los personajes o al final voy a ser yo la que acabe en el geriátrico.

María dijo...

Ánimo Anabel, esto es como en los exámenes, te quedas en blanco un rato antes, pero cuando te enfrentas a las preguntas, si has estudiado, salen solas.

FranCo dijo...

Anabel, referente al árbol genealógico yo hace tiempo que lo necesito.

Insisto en tenemos que tener cuidado, no podemos cada capítulo con lo corto que son, meter dos o tres nuevos.

Marcos, en este has metido cuatro nuevos. Que yo me de cuenta, pues no me acuerdo de sus nombres: a los dos habitantes del coche, a la de los favores al calvo y a su padre.

Anabel dijo...

Ay, que me he perdido personajes.

Yo cuento a los dos del coche (Ian y Lynne), al tío de Ian, al padre de Jack y a los militares. Y no son pocos...

La de los favores es Jane, la secretaría/compañera de Sophie, ¿no? Y ¿el calvo?, ¿quién es el calvo? ¿No es Jack?

De cualquier manera, son muchos personajes nuevos. Ya hemos hablado alguna vez de no excedernos. Creo que fue con ocasión de la prostituta coja. Tenemos ya muchos personajes y no hemos concretado gran cosa. Esto puede ser un laberinto para el lector e incluso para nosotros mismos (lo digo desde el borde del precipicio que tengo delante de mí).


¡Allá voy!

Anabel

Amando Carabias María dijo...

Tranquila Anabel, que tú puedes y sabes. Tienes razón, Jane es la compañera de Sophie que ya salió el otro día, y Jack, el calvo, Donaldson, el diablo, Viciosín, etc, son el mismo.
El padre de Jack y el tío de Ian son de momento una presencia posible, como bultos (de momento) que dan verismo a una conversación. Los militares son una opción, o no, se verá. En la vida pasan muchas cosas a nuestro alrededor se habla de ellas y no todas forman parte de nuestro relato... O sea, personajes nuevos, nuevos, dos Lynne Campbell (no confundir con Lynne Campbell amiga de Marcos) y Ian.
Bueno, al menos acerté en lo de la madre. Lo del IRA me ha dejado descolocado. QUizá si no hubiera habido esas señales 'paranormales', pero me da la impresión que en los comentarios de Marcos hay alguna pista de lo que tiene en la cabeza.

FranCo dijo...

Amando, que yo sepa Jane no había salido en ningún capítulo.
Me empiezo a perder, es a lo que me refería y me preocupa.

Marcos Alonso dijo...

Amando, totalmente de acuerdo contigo, en lo referente a tener controlada a Sophie ofreciéndole un trabajo y la justificación que das.

Marcos Alonso dijo...

Dácil, buen apunte. Sophie es más lista de lo que parece y lo de dejar intencionadamente el cuaderno. me parece buena idea.

Marcos Alonso dijo...

Anabel, debes estudiar la vía deportiva, puede ser que el padre de Sophie jugara bien al fútbol y que de ese callejón se oyera una voz en catalán.

Marcos Alonso dijo...
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Marcos Alonso dijo...

Franco, en realidad sólo he introducido a un personaje, el tío de Ian que está en el geriátrico. En el capítulo anterior se decía que había parado un coche donde la copiloto llamaba a Sophie, yo solo le he puesto nombre a la copiloto e identificado al conductor, aunque también podía conducirse solo (vía paranormal); efectivamente, ya conocíamos a Jane de la que Sophie sospechaba que era una zorrita; efectivamente todo seññala que es Jack el que habla por tlfno con, supuestamente Déborah; el padre de Jack puede ser el tío de Ian, el jefazo militar o no, o puede incluso que ya esté muerto y él este a cargo de alguna extraña conspiración; e incluso al tío de Ian, si molesta lo mandamos para el otro barrio, puede ser preocupantes para algunos que hable más de la cuenta, ya sabes una almohada y a dormir.

Inma Vinuesa dijo...

Anabel, respira hondo y a por todas, Marcos te ha dejado muchos caminos por los que seguir construyendo esta historia. El domingo vuelve a empezar la rueda, ya la tercera vuelta, no me lo pongas muy difícil Anabel.
Un abrazo a todos, que cantidad de comentarios excelentes hay escritos.

Marcos Alonso dijo...

¿La tercera ya! Esto se parece, cada vez más, a las carreras de Indianápolis. Ozúu que vértigo, cualquier día nos aparece aquí el Halminton ese.

FranCo dijo...

Marcos, si ya te digo que me despito con los personajes, pero es un defecto mío. Espero que no pasen lista al pelotón de militares desde el cabo al capitán, pues definitivamente me matan.

Anabel nadie duda de que sacarás el capítulo adelante...
Estamos a la espera.

Ana J. dijo...

Amando, he escuchado un trocito de entrevista y está fenomenal. Muchísimas gracias. Voy a terminármela.
No os lo vais a creer pero acabo de escuchar que Carlos Escobedo, junto con su hermano Jorge, Manu Reyes y otros (además del fallecido Alberto Madrid) es el fundador del grupo SOBER, grupo de Rock duro español que va a tocar ahora en Rock in Río!!!!
Es alucinante. Francisco, sé que no eres muy rockero, ¿ha sido un truco para que yo me enganche al personaje? Creo que los van a entrevistar ahora, así me fijaré en el look.
No, si hoy no me acuesto.
Os mantendré informados. Carlos Escobedp está en todas partes, ¡qué impresionante!
Besos a todos

Ana J. dijo...

Definitivamente: Carlos Escobedo es... Jack Donaldson!!!!
El cantante de Sober, Carlos Escobedo, es CALVO y con barba de chivo (mayor que la de Jack, por cierto) y cara de mal.
Esta sí que es buena!

Ángeles Hernández dijo...

Anabel, con el miedo escénico de antes del examen que te invade, nosotros que no lo compartimos, estamos seguros de que en unas horas
nos vamos a comer tu entrega con avidez y gula.

Ánimo que aquí estamos, los siete y los ad lateres con toda nuestra energía positiva puesta para que tu tu magnífica manera de relatar,brille cual luciérnaga.

Ya verás. Un abrazo Á