Comienza septiembre, comienza el curso, comienza el momento en que se hace imprescindible retomar la actividad cotidiana.
Y así vamos a hacer con Oscurece en Edimburgo, como no podía ser otra manera. En nuestra agenda ya figura la fecha del 24 de septiembre como próxima presentación de la novela, esta vez en Zaragoza. Informaremos con más detalle sobre esta cita.
Sirva como aperitivo y como reentrada en el curso académico por así decir esta breve reseña sobre la novela que me ha enviado mi amigo el poeta cubano
Leonel Licea que reside en Italia y a quien llegó el libro gracias a nuestra amiga Isolda:
Al concluir el libro Oscurece en Edimburgo, recomencé a leerlo nuevamente, esta vez sin detenerme a leer quienes eran los autores de los capítulos, quise ser crítico hasta el fondo, desmenuzar la historia, encontrar el punto débil, algo que fallara en la novela, pero no lo encontré.
En la primera lectura, cometí el error de dejarme condicionar de la numeración de los capítulos con el nombre del autor escrito al lado, y siendo sincero, los primeros cuatro capítulos se me atascaron, son tan cortos, que no lograba hilvanar la historia, era como si me contaran a pedacitos lo que iba a suceder pero sin llegar a fondo. Con el quinto capítulo, comencé a sentir curiosidad verdadera por lo que empezaba a vislumbrarse como una historia que podía llegar a limites nunca antes abarcados.
La curiosidad fue tanta que, desde ese momento, resultó muy fácil llegar hasta el final del libro, y allí, nuevamente quedé sorprendido, porque la novela habría podido concluirse de mil maneras, intentar vías más complicadas, tramas intrincadas y de difícil acceso, sin embrago y a pesar de ser siete autores distintos, habéis escogido la vía que a primera vista podría parecer más simple, pero no lo era, era mayor el riesgo (las vías fáciles terminan por destruir el trabajo que se había hecho antes). Creo que el corte del final de la novela resuelva de manera satisfactoria las pequeñas tramas que iban quedando sueltas en los capítulos y que, normalmente, en otras novelas, difícilmente encuentran seguimiento. En "Oscurece en Edimburgo" nada queda por decir, nada queda al caso, el desenlace de la novela, narrado como si fueran pequeños "flash" eficaces que hacen ver cada escena sin retóricas inútiles. La heroína (Sophie) debía vencer, y vence en modo creíble, respetando la trama que habéis creado.
Desde aquí, Leo, quiero agradecer públicamente este comentario que, además, ha tenido la virtud de llegar en estos instantes. Recibe mi abrazo más cordial.