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14 abr 2011

¡¡Estamos de fiesta!!


La novela "Oscurece en Edimburgo", ha pasado de estar en la pantalla de nuestros ordenadores para convertirse en un libro. Toda ella refundida en 55 capítulos y 330 páginas de papel puro y fino. En la portada, la figura de una mujer de piernas largas y sensuales contemplando las calles de Edimburgo. ¿Quién será? A su izquierda, escrito en letra clara, se lee: 7 Plumas. La primera novela escrita por 7 autores.
Y cuesta creérselo, sólo cuando comenzamos a pasarnos los primeros ejemplares entre nosotros para plasmar a su vez los primeros y emotivos autógrafos, como comentaba Ana, pareció cierto. En la foto: Francisco, Ana Joyanes, Inma y Dácil, cuatro de las 7 plumas en Tenerife, sosteniendo con orgullo y felicidad la novela publicada. El encuentro con el resto de los plumíferos: Amando, Anabel y Marcos, también se hará realidad, incluso, ha habido transmisión de pensamientos al más puro estilo Sophie. Simultáneamente, Marcos, Anabel y Amando recogían sus primeros ejemplares en Correos. Estamos de enhorabuena, es una fiesta, una alegría para compartir con todos los seguidores de 7 plumas y La Esfera Cutural.

Ha nacido "Oscurece en Edimburgo", la novela de 7 autores, de siete amigos escritores para siempre jamás.
7 Plumas

11 ene 2011

Más temas para la banda sonora de la novela



Si bien Francisco nos ha regalado el cd magnífico de la banda sonora que, con generosa dedicación, elaboró. No obstante, como había prometido en los comentarios (y era deuda), aporto además esta lista de música que no llegué a colgar, y relacionada con algunos de los capítulos escritos. Para cuando se realice la película de la novela, el director de la misma, sea Steven Spielberg, Clint Eastwood, Quentin Tarantino..., o quien se encapriche, la tenga a mano también porque, junto con las otras, formó parte de la inspiración.
Disculpen el hipermegaretraso.
Abrazos
- Franz Ferdinand - 40'
- Antony and the Johnsons - Twilight (Crepúsculo)
- Rufus Wainwright - Greek Song (Canción Griega)
- Estrella Morente - Moguer (bulerías)
- David Sylvian - Fire in the Forest (Fuego en el Bosque)
- Gaita Escocesa / SCOTCH BAGPIPE Patrick Molard.
- SITAR MUSIC NIKHIL BANERJEE / RAGA SURDASI MALHAR

24 oct 2010

Capítulo 51

Oyó el siseo de voces de mujeres, no alcanzaba a lucidar si era un sueño o el despertar tras la muerte. Volvió a dormirse unos instantes, y se vio inmovilizado por una mortaja de sábanas y sujeto por cables finos y transparentes que tiraban de su piel quedando colgado, suspendido en un espacio oscuro sin principio ni fin, como una marioneta balanceada en sus hilos. Lauren lo miraba sonriente desde abajo, lo saludaba con la mano pero, las heridas comenzaron a gotear desde la tirantez de su piel cayendo sobre ella y cubriendo su rostro haciéndola desaparecer diluida en una figura de sangre.
.../...

29 sept 2010

Capítulo 44


Tras la repentina huida de Sophie y, después de estar buscándola durante un tiempo, no pudo hacer otra cosa que poner en alerta a su gente y marcharse a la oficina. Aparcó el coche en el garaje, y estando en su despacho recibió la llamada de un número desconocido. Era un interlocutor de Purplestone. Solían utilizar números diferentes, seguramente, para no dejar rastro alguno por si se presentaba la ocasión. La citaban de nuevo en un pequeño parque frente a la playa de la zona sur.

.../...

Continuará....

17 jul 2010

Capítulo 23

Deborah amplió la imagen de las fotografías sacadas del cuaderno de Sophie. Repasó ligeramente las cuarenta y cuatro páginas que reunían la información, y luego fue deteniéndose en cada una buscando algún indicio, una pista que delatara la vinculación de Sophie con la información dejada por sus padres antes de la desaparición. Sólo habían notas de prensa, retratos, dibujos inconexos, fragmentos de poemas, textos inéditos que parecían escritos por la propia Sophie.

El fragmento de un poema de Oscar Wilde la dejó ensimismada: Y por la larga y silenciosa calle/ en sandalias de plata asomó el alba/ como niña asustada. (.../...)

24 jun 2010

Capítulo 16

La luz se filtró a través de las persianas y despertó a Déborah. Las contusiones en su cara y en el resto de su cuerpo comenzaron a reavivarse al tiempo que ella fue tomando conciencia de lo ocurrido el día anterior. Demasiadas tensiones, aunque tal vez debía admitir también que la suerte estuvo de su lado, y que la muerte, la muerte... le había dejado un hueco para otra ocasión. Este último pensamiento la hizo incorporarse y resarcirse en el dolor. Medio cojeando llegó al baño y observó en el espejo una cara deforme con párpados y pómulos inflamados que, en su pálida piel, comenzaban a tornarse violeta.
Recordaba los momentos en que estrelló su coche contra la cerca, la vueltas incontroladas al volante, el golpe sordo al aterrizar entre los juncos, y la canción que sonaba...
(... /...)

30 may 2010

Capítulo 9


Esa mañana Sophie no acudió al trabajo. Llamó temprano a su compañera y le comunicó que se encontraba enferma. Se acercó hacia el ventanal de la antigua casa y admiró la inmensidad de la bahía. Un barco de cruceros iniciaba su entrada por el fiordo. Amy había elegido sabiamente los lugares donde habían vivido los últimos diez años. Lugares estratégicos no buscados al azar y fieles a la información dejada por la madre de Sophie. La ayuda incondicional del buen amigo James, el profesor James Smith compañero del padre de Sophie en la Unidad de Investigación de Parapsicología de la Universidad de Edimburgo, había permitido a Sophie desarrollar sus conocimientos y peculiares aptitudes. La mayoría de los trabajos de investigación de los padres de Sophie, John Mattthews, americano nacido en California en 1954 y Lauren Joyce, nacida en Edimburgo en 1958, habían desaparecido junto con ellos.


El rostro de Ed se inmiscuía en sus pensamientos. Había conseguido perturbarla, su calor, su presencia, habían despertado en ella recuerdos de la infancia en Cramond que resultaban cruciales en ese momento de su vida. Hasta el día anterior el miedo, el cansancio, el pesado lastre que suponía la interminable búsqueda de sus padres, habían hecho mella en ella: no lograba concentrarse, ni percibir ni seguir las señales tan anheladas. Se había obligado a pasar por las puertas de aquel infierno sintiendo un pánico atroz que la bloqueaba, que la impedía acercarse cuando las escalofriantes voces que susurraban en sus oídos soplaban llamándola.


James le daba ánimos, -¡podrás superarles, tienes posibilidades!- le decía.


El encuentro con Ed la había hecho recapacitar, por fin había podido conciliar el pasado con el presente experimentando una extraña clarividencia. Se veía a sí misma en lugares que creía conocer, desbaratando nudos que se constreñían a una red infinita. Sí, recordaba haber estudiado en la Universidad la existencia de otras dimensiones.


Pensó en Carlos, su relación con él resultaba desconcertante, ambos eran celosos de su intimidad, jamás hablaban de sí mismos. Sin embargo, cuando se miraban a los ojos parecían reconocerse, juntos eran capaces de realizar las más extravagantes hazañas, y se ruborizó, asomó una risa pícara mientras seguía mirando al crucero que avanzaba por el canal. Ante la vidriera que colgaba de la fachada de la sencilla casa del siglo XIX supo que pronto la dejarían.


Le diría a Amy que debían abandonar de nuevo Edimburgo, no antes de visitar Cramond, y volverían a España, al viejo piso en el que vivieron pocos años atrás cuando estudiaba en la Facultad de Psicología de Granada. La inesperada aparición de Ed ponía en riesgo la investigación, ya eran demasiadas personas las implicadas como para involucrarlo a él también. Tomaba la decisión, demasiado tarde tal vez. Debían andar con cuidado.


Deborah rumbo a Cramond conducía a través del espectacular paisaje escocés y Sophie sonriente cantaba a toda voz "... walk out to winter, swearll be theere. Chiill wiillwakeyouu, high and dry ... " . 
 

- ¡Para... , que pares te he dicho! -gritó cortante a Deborah y mostrando el mal genio que la caracterizaba en momentos de inquietud.

- Ven a buscarme a la tarde, no me sigas por favor. Estaré aquí, esperándote -le dijo diciendo adiós con la mano tras cerrar la puerta del coche, y desapareció en el bosque... 

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4 may 2010

Capítulo 2


Después de anunciada la una de la tarde por el cañón del Castillo, Sophie abandonaba el trabajo y se dirigía a una taberna situada dos calles más abajo de su oficina. Pedía, como todos los días, una pinta de ale oscuro y un bocado de haggis. Ocupaba la mesa del fondo, al lado de la ventana, desde la cual podía observar a los transeúntes de la calle y vigilar la entrada de los clientes nuevos, tímidos (ellos) en un principio al sonar la campanilla de la puerta. Allí leía un rato y escribía en un cuaderno variopinto lleno de notas y recortes de prensa.

Se sentía cómoda en la antigua taberna impregnada de olores a malta fermentada y a whisky. La mayoría de los clientes la conocían y pocos, acaso los nuevos, se atrevían a iniciar con ella una conversación fingiendo curiosidad por el extraño cuaderno. Ella, a cambio, respondía con su peculiar mudez o, en el peor de los casos y según lo mereciesen, iba en busca de otra pinta exagerando la cojera para luego derramarla con un -¡oh!, lo siento- sobre los pantalones o la cabeza del impertinente.

Y es que la joven Sophie desprendía cierto aire de misterio, parecía inalcanzable allí sentada tan sola y callada mirando a la calle, y como esperando algo o a alguien. Al caer la noche invernal se colgaba la maleta de ejecutivo y marchaba hacia su casa atravesando las estrechas calles de la vieja ciudad hasta alcanzar la parada del autobús. Pero había una callejuela casi en penumbra con un pequeño farol señalándola y que avistaba desde una esquina de su itinerario habitual que la impulsaba a aligerar el paso. Era un tramo del camino en el que hacía por cantar en alto y no mirar atrás.

10 abr 2010

Dácil Martín López

Soy Dácil Martín, nacida en Santa Cruz de Tenerife. Bióloga, con especialidad en Medio Ambiente. 

Autora de varios cuentos y relatos publicados en libros colectivos "Historias fonendoscópicas" y en revistas como "La Esfera Cultural" y "El vuelo de Ícaro". Colabora en la edición del blog literario y cultural "La EsferaCultural" y "7 Plumas". Participa en el programa radiofónico "La Esfera" de Radio Unión Tenerife. 

En mi escritura el referente continuo es la naturaleza. También escribo poesía.